domingo, 30 de octubre de 2011

Volver





A casa. Por navidad todos los santos.

Y aquí estoy, "de puente". Tirada en el que siempre ha sido mi sofá, el que tiene la forma de mi culo (todo un proceso de adaptación, que mi culo ha ido creciendo con los años...), preguntándome si es "volver a mi casa" o "volver a casa de mis padres" y es que... ¡ya llevo un cuarto de mi vida viviendo fuera! Pero lo que sí tengo claro es que es "volver", volver donde siempre. Unas veces mejor y otras peor, pero donde siempre.
Resulta que con los años de "independencia dependiente" (sí, dependiente del dinerito de papá y mamá, sobretodo) empiezas a tener tus propias costumbres, tus propios horarios, tus propias manías (o no tan propias... aprovecho para decirte, mamá, que mis compañeros de piso te odian porque por tu culpa, o gracias a ti, tienen que ordenar los cubiertos en el lavavajillas...) y cuando vuelves a "tu" casa, tienes que volver a adaptarte a aquellas costumbres que te parecían tan lógicas años atrás. Tienes que volver a hacer tus oídos al ¡no andes descalza! y al ¡no te acuestes tarde!. Vuelves a hacer tu estómago a comer a horas decentes, comer postre y cenar todos los días... esas cosas normales, que con veintitrés años dejas de hacer, así, porque sí.
Pero lo que sí me he dado cuenta es de que vuelves al "refugio". Vienes cuando puedes o cuando "estás de bajón" porque aquí te cuidan. Papá me cuida. Mamá me cuida. Mis amigas me cuidan. Y aparece una nueva rutina. La rutina de "las cosas que hay que hacer cuando Patri viene a casa". Y esas cosas...¡son siempre buenas!
  • Salir a hacer estragos en la tarjeta de mamá (normalmente lo llamamos "ir de compras", que queda menos consumista). Jugar a "controlarse" pero hacerlo poco. Pelearnos porque siempre nos gusta lo mismo. Comprar cremitas que no me compro cuando estoy sola (porque prefiero seguir comiendo a final de mes...). Mirar zapatos que no nos vamos a comprar...
                                     

  • Reunirme con mis amigas en la misma cafetería de siempre (o en la otra, también la otra de siempre) porque a mí me gusta. Contarnos todo lo que ha pasado en el último mes, a veces en los últimos dos meses, a veces incluso en los últimos seis meses. Contarnos lo que va a pasar en el próximo mes, hasta que nos volvamos a ver. Prometernos que seguiremos en contacto por fb. No hacerlo.

                                       

  • Ponernos hasta arriba de donuts mientras vemos telebasura. Parar cuando nos salen por las orejas.
  • Despertarte con un beso de mamá, un beso de papá y un lametazo en el ojo de la perra. Que te digan ¡levántate! ¡levántate, que es tarde!. Mirar el reloj y que sean las 10:45h...
  • Comprar revistas insulsas de moda y maquillaje. Leerlas tiradas en el césped al sol. Reconocer que nos gustan, aunque sea una vez cada seis meses. Poner de excusa que somos mujeres.

  • Hacer actividades en familia. O lo que es lo mismo, pasarnos horas y horas cada uno delante de su ordenador.

  • Y de vez en cuando...si a mí me da...(recordad que esto se trata de cuidarme...) ¡meternos juntas en la cocina! Hoy, dadas las fechas, hemos hecho panellets y han quedado perfectos :)

Fin de semana feliz porque esta vez, por suerte o por desgracia, no se me acaba mi estancia en "hotel casa-refugio" hasta el martes, así que ¡a seguir disfrutando! Que "aquí no hay monstruos ni cosas raras..."




¿Qué planes hay para este puente? ¿Que haréis el día uno?


miércoles, 26 de octubre de 2011

Querer ser yogi




Sí, querer. Conseguirlo, solo a medias. Y yogi, de yoga, no el oso (aclaración para principiantes en el mundo yógico)

Escribo medio en trance, recién llegada, no porque mi primer intento de meditación haya sido muy efectivo, sino porque es como te quedas después de una hora estirando tu cuerpo como si fueras un chicle.
Pero desde luego, tengo que decir, que es una experiencia muy reconfortante. Llevo ya bastantes años practicando yoga (combinado con periodos de descanso variables, según las oportunidades, mi tiempo libre y mis ganas...) y lo recomiendo muy mucho.
Es verdad que no siempre se consigue el objetivo, pero eso se supera con práctica. Se supone que debes conseguir liberar la mente de pensamientos, dejar de preocuparte y tan solo "ocuparte", sentir la respiración, sentir cada punto de tu cuerpo, cuál tiene tensión y cuál no. Durante ese momento eres sólo un cuerpo en equilibrio con el ambiente, los problemas no existen, porque no están, sólo estás tú. Es algo así como un "Carpe diem" pero más espiritual. Vive el momento, ese momento, justo ese, ese en el que tienes una pierna estirada, la otra encogida por encima de esta última, tu torso en torsión (valga la redundancia...), el brazo izquierdo presionando tu rodilla derecha, tu brazo derecho haciendo presión sobre el suelo, dirigiendo la mirada por encima del hombro derecho y sin olvidarte de respirar, siéntelo, así, tal cual. ¿Aún te ves capaz de pensar en el examen del mes que viene? Pues eso es que eres mujer, porque los hombres aún están pensando dónde poner la pierna derecha...

Si, además, puedes combinar esta hora dedicada única y exclusivamente para ti, para tu cuerpo y para darle vacaciones a tu mente, con un buen paseito de ida y vuelta, cambiando la ruta que uses habitualmente, para conocer cosas nuevas, disfrutando de las nuevas hojas de colores cálidos del otoño, de ese rayo de sol que te calienta la cara, de los gorriones remojándose en los charcos...ya, ¡día diez!



                 



A parte de todo esto, hoy...¡vuelve a ser miércoles! ya lo sé, suele pasar una vez cada semana...pero ¿qué queréis que os diga? a mí me sigue emocionando. Así que hoy será un día once o incluso...veinte, gracias de nuevo a "La Piscifactoria" 

lunes, 24 de octubre de 2011

Oír llover



Que no, como oír llover.

Con muy poca originalidad, hoy conmemoro la primera tormenta que cubre toda España a la vez este otoño. Y es que, a pesar de que yo me cansaría de la lluvia permanente del norte en 2 días, ¡los días de lluvia molan! Sobre todo si tienes que estudiar.

Te despiertas, casi temprano, y no sabes muy bien si no hay luz porque no hay sol o en realidad son las legañas. Dejas sonar el despertador diez minutos más, otros diez, diez más, "estos diez ya son los últimos", otros diez y por fin te levantas. Hace más frío que ayer, te acercas a la ventana y...¡llueve! "¿llueve? ¡mierda!". Ahora te vas desanimada pensando "¿qué me pongo yo hoy si llueve?" Pero de repente te das cuenta de que es otoño y tienes un buen montón de ropa calentita que aún no te has puesto, unas botas casi nuevas para mojar tranquilamente y un laaaargo día de estudio por delante. La parte del estudio es importante, si tienes el día libre...igual ya no es tan buena idea que llueva.
Te tomas tu té calentito, con leche por favor, como cada mañana. Un buen pegote de rimmel, esto también es importante, teniendo en cuenta que se te encrespará el pelo justo un segundo después de salir de casa, necesitas estar guapa todo el día. Y ya estas lista para salir, mochila con apuntes a cuestas, camino a la biblio para disfrutar de tu día lluvia.

La tormenta chapoteará todo el día sobre las ventanas de la biblioteca, que si tienes suerte tendrá unos ventanales tamaño XXL, los relámpagos de vez en cuando crearán comentarios de asombro entre los demás estudiantes mientras iluminan la sala. Mientras, tú, sonríes cuando los truenos hacen temblar el suelo y repiquetear los cristales. ¡No te estás mojando! Y tienes banda sonora original para todo el día.



                           

Hoy, con muchas sonrisas...¡que hubo muchos truenos!, zapatos mojados y feliz porque...¡me acordé de salir con paraguas! :)



PD.: los comentarios y seguidores siguen siendo bienvenidos y serán agradecidos desde ¡ya! y también en su debido momento. A los que seguís reticentes...¡¿a qué esperáis?! Próximamente habrá extorsión.

jueves, 20 de octubre de 2011

Dramatizar



En el buen sentido de la palabra. En su sentido artístico.

Hoy es miércoles. Sin duda alguna, el mejor día de la semana (vale, lo acepto, los viernes solían estar bien...pero en las últimas semanas se me han ido complicando, gracias a mis 5h seguidas de academia...) A lo que iba, sí, miércoles, el día de poner en práctica el famoso "mens sana in corpore sano". A parte de mis recientes sesiones de estudio, que llevo a cabo desde hora variable a hora variable, dependiendo del sueño y las ganas; en mi apretada agenda de este ajetreado día se disputan posiciones la clase de yoga y el grupo de teatro. Vale, para que nos vamos a engañar, es mentira, "La Piscifactoría" se lleva el primer puesto casi sin despeinarse.

"La Piscifactoría", cuyo nombre (al que llegamos tras años de ser un grupo "casi sin nombre") tiene una historia muy larga y muy querida por todos los integrantes, reúne no solo las características típicas del teatro, sino todo aquello que uno podría esperar de las mejores dos horas y media de la semana.

Aprender a oír con la mirada; a leer los pensamientos; a escuchar a los demás y a uno mismo; mirarte por dentro; hablar con sentimiento; dejarse llevar; sentir otras manos, quizás sudorosas, nerviosas, controladoras; confiar ciegamente en quien te guía; jugar; reír; gritar; oír como te gritan, sentirlo, estremecerte, pelos de punta, emoción absoluta, inigualable.  

Si alguien hoy se siente abierto a aceptar un consejo, yo propongo nuestro juego. Busca una pareja, en quien confíes, o no. Cógela de la mano, déjate coger, cierra los ojos, pídele que te lleve y déjate llevar, tan solo confía. Caminad, juntos, cada vez más deprisa, hasta correr. Siente la tranquilidad de saber que no te vas a chocar. Después, cambiad el rol. Ahora tú guías, no puedes permitir que le pase nada, siente la presión de saber que está en tus manos.

La frase de hoy: Delgada línea separa la coincidencia del destino.

Hoy, como cada miércoles, FELIZ por pasar un día más formando parte de "LA PISCIFACTORIA". Gracias chic@s :)


PD.: Se aceptan comentarios y seguidores con agrado. Como segundo consejo del día, acojan esta proposición, en breves dejaran de aceptarse y pasaran a ser exigidos. ¡Gracias! :D

domingo, 16 de octubre de 2011

Popurriear




Definición: mezclar mil y una actividades en un fin de semana. A cada cual mejor. Con la mejor compañía.

Comer helados. Pasear por el borne. Reír, mucho. Descubrir rincones. Dunkin' Donuts. Ironizar. Llavors d'origen. Skate en Universitat. Hipotetizar sobre mafias. Estrenar botas. ¡Magia maestro! Dormir. Comer asiático hasta casi vomitar. Jugar al "juego de Pablo". Que un mago te llame guapa despreciando a las demás y pasar vergüenza. Besos. "Sindi" y "Sincu". Las mejores bravas en La Barceloneta. Llegar hasta la puerta de la catedral y darnos la vuelta porque llevamos pantalón corto. El peor mojito del mundo. Planear viajes futuros y próximos. Libros y cartas. No tocar un fogón en cuatro días. Ravalear. Salir en un artículo de "El País". Descubrir personajes made in BCN. Copas y cervezas. Cenar comida palestina. Hacer contactos. Cantar en el "Quilombo" al estilo Parma. El café de les paraules. Amilkar. Desañuño en McDonald's a las 5 de la mañana. 


Y hoy, a pesar de la despedida, feliz ¡ESPERANDO LA VUELTA! :)