Oficialmente.
Cuando decidí apuntarme al taller de clown con "El laboratorio de tonterías" lo lunes, no sabía lo bien que me iba a venir. Mi vida era casi estable en aquellos momentos. Poder convertir cada "Nasty" en un "Funny Monday" (para mí es que aún es Monday, tendré que empezar a luchar contra mi yo más trasnochadora...), sin excepción, es todo un regalazo.
"El colmado", que se define a sí mismo como algo así como "el distribuidor de cultura", nos acoge un ratito a la semana para que los "culturales" seamos nosotros (cuantas comillas me gasto ¿no?, que poco concreta soy al hablar...serán las horas).
Dos horas ininterrumpidas de saltos, risas, convertirte en pelota, cuentacuentos, ciego o lázaro, un cuadro viviente, el nuevo jefe, samurai, una ducha hecha de dedos, tullido... te libera de toda la tensión que hayas podido acumular la semana anterior o -aún mucho mejor- de toda la que está por venir.
No podría haber mejor manera de empezar una semana :D


