En buen rollo.
Hoy me levanté con ganas de pisar charcos. Ganas de saltar bien alto y caer fuerte, salpicar al malhumorado que pasase por mi lado, guiñarle un ojo (si supiese...) y seguir mi camino, tan contenta.
Me gusta que llueva, me gusta el cambio drástico que supone en nuestras vidas mediterráneas mal acostumbradas al sol y a esa dieta de la que todos hablan, me gusta que se me mojen las pestañas y tener que sacudirlas rápidamente para que dejen de pesar, me gusta llevar el pelo corto cuando llueve porque odio llevar paraguas. Me gusta que llueva, dos días, después me canso, pero hoy aún era sólo el segundo.
A estas alturas, es ya difícil esconder que soy emocionalmente muy inestable. Igual me paso una semana reptando que otra saltando de rama en rama - ¿podría decirse que soy mamfibia? - Pero, si algo me considero es afortunada de ser capaz de hacer un esfuerzo para trepar por la vida. Así que, después de que mi karma se me rebelase, había llegado el momento de disfrazarse de ese tal ave Fénix.
Llevo una semana empapada en buen rollo. He conseguido mantener a raya el pequeño caos que suele reinar en mi habitación (sí, mamá, me lo dijiste...). He disfrutado de mis largos días en quirófano - a pesar de no gustarme -, metiendo la mano (simbólicamente hablando, que se os tiene que explicar todo) en todo aquello que podía y sintiéndome una más. He adelantado trabajo, que bien sabido es lo genial que sienta. Empiezo a querer llorar de alegría cuando acabamos un pase entero de nuestra obra. Me he sumergido en la música cada segundo que he podido, compartiendo mi tiempo entre "Les mots d'amour" y la música ensalza ánimos de Zaz (gracias ^^).
Y así, hasta empezar a dar saltitos cuando subo las aceras, con ese aire de despreocupación que se ve en las películas dónde la protagonista de repente se pone sola a bailar, en medio de una plaza abarrotada, ante la atónita mirada de los demás sosos que pueblan el mundo.
Ahora reina un sol majestuoso que hace que me reflejen las gafas, mientras me balanceo en la hamaca ya preparada para los días de primavera.
Atentos aquellos que viváis en Barcelona, si veis una loca con el pelo cortado como una niña de la calle gritando "mon amouuuuuur, mon amouuuuuuuuur!!" soy yo. Apartaos, puedo ser contagiosa :)
