Sólo por unos meses.
Parece que era hora de poner punto y final definitivamente a esos largos meses en los que cada "Happy Wednesday" disfrutábamos de Hiroshima. "Cortar el cordón" decían algunos ayer.
Ahora que todos somos un poco más ÉL y un poco más ELLA, un poco más Hiroshima y un poco más Never, en Francia, parece que hay que dejarla ir. Yo casi empiezo ya a pensar en la próxima, aunque aún no tenga nombre.
Como despedida, "Hiroshima mon amour", la película. No la habíamos visto jamás, nos habíamos mantenido vírgenes hasta ayer, para no ensuciarnos, para mantener inocente nuestro personaje; pero sabíamos lo que iba a pasar en cada momento, podíamos repetir el texto, de principio a fin, cada palabra, cada frase, cada coma era idéntica a nuestro texto. ¿Era de esperar? Sí, pero a mí no dejó de sorprenderme ni un sólo segundo.
Esas frases, eran mis frases. Esa, "ELLA", a la que rapaban el pelo era yo. Esa, la pequeña que corría por Never, "ELLA" era yo. Éramos cada uno de nosotros. Era nuestro sótano, nuestro amante, nuestro rodaje, nuestro alemán. Esa locura, era nuestra locura. La locura que nos ha mantenido unidos miércoles tras miércoles y que ahora dejamos escapar. Y tras las lágrimas, él nos abofetea y, repentinamente, nos devuelve al mundo. Ahora, aquí estamos, somos y seremos Hiroshima y debemos dejarla ir. Ya sólo nos queda luchar contra el olvido.
Quién sabe para esperar qué. Pero, mientras, el pelo...me está volviendo a crecer. Me da igual. Pero me está volviendo a crecer.
"La Piscifatoria", estic boja d'amor per tu :)
Eso sí, por suerte, cerramos sólo por vacaciones.

































