Mostrando entradas con la etiqueta carpe diem. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carpe diem. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de octubre de 2012

Danzar




- Danzar, dice- me contesta mi yo más realista.

E igual tiene un poco de razón. A cualquier cosa le llaman danzar, le llamo, quiero decir. 

Y es que me lían. Yo soy de liarme fácil. ¿Qué te parece si en vez de ir los Nasty Mondays a trapecio probamos este curso nuevo gratis de danza contact acrobática? Y yo, que soy de fácil impresionar, en seguida me imagino dando saltos improvisados mientras una mano me toca la espalda, con alguna música jazz de película. Sí, yo soy muy peliculera.

Pero claro, en la imaginación -en la vuestra también- todo queda genial. Imaginadme. 



¿Ya? Pues no. Han sido dos horas de hacer la patata, la patata rígida. ¿Habéis probado a hacer una voltereta después de 15 años sin hacerla? Probadlo. Es la voltereta patata. No se necesita experiencia. Pero tampoco vergüenza. Tu compañero improvisado te pone los pies en el culo y te levanta por los aires (eso sí, cuando te sale, te sientes Dios). Te restriegas por el sobaco de un desconocido mientras sientes la música. Te caes de morros contra tus propios brazos, que creías bien apoyados en el suelo, ante la semiatenta mirada de 15 ingenuos más, que creían que parecerían plumas durante dos horas. Y acabas con una jam session de patatismo ilustrado.

¿Para qué? Para sentir como te deshaces de las raíces que echas durante 7 horas de biblioteca. Para asegurarte que tienes un cuerpo, aunque un tanto inmóvil. Para comprobar que aún te queda algo del sentido de la improvisación. Para asegurarte de que estás aprovechando todo lo que te ofrece tu ciudad. Y oye, porque sí, que la vida son dos días ;)

domingo, 7 de octubre de 2012

Pajarear





1: Divisar aproximadamente a vista de pájaro.
2: Pasar mucho de algo, por ejemplo, tu propio blog.

Tengo poco tiempo, aproximadamente 24h al día. No lo puedo detener. Y la cuenta atrás del tiempo, no se me renueva hasta el día siguiente. Como aún no he descubierto como aumentar mi número diario de horas, intento priorizar en importancias, obligaciones, necesidades y prescindibles.

Obligaciones: estudiar, limpiar el baño y disfrutar de la vida.
Importancias: limpiar los platos sucios, dormir, sacar la basura, ducharme, comprar vituallas.
Necesidades: comer, f****r, calentar el agua para el té, Happy Wednesdays teatrales, vida social.
Prescindibles: f****r, escribir en el blog, ponerme crema en los pies.

Como bien se puede observar, algunas necesidades básicas han pasado a ser prescindibles. Son los recortes en mi estado de bienestar. Pero también es verdad que seguir disfrutando de la vida sigue siendo un maximum en mi día a día.

Sigo luchando contra las polillas, eso sí, pero me sigo aferrando a cada segundo de tiempo libre (tiempo libre: Del lat. liber, era. Dícese del tiempo en el que mandas el estudio a tomar por culo. Que no es esclavo) para vivir mis pequeñas cosas. Unas veces más pequeñas que otras, hoy en concreto han sido aproximadamente los 630 km² que se ven desde el refugio antiaéreo del Carmel.

Hagamos un nuevo apartado. Rincones de Barcelona que deberías saber que existen. 
Éste es uno. Las mejores vistas de Barcelona 360º.  Autobús 28 desde Pl. Cataluña, 0'97€ (si usas T10) y darte cuenta de como dejas atrás el ruido de la gran ciudad, atrás y abajo, es lo único que se necesita para una ración de atardecer con aire limpio :)



Ya sólo me quedan infinitos rincones por conocer menos uno :D






Y ahora sé que el tiempo se puede detener.

jueves, 22 de marzo de 2012

Chapotear





En buen rollo.


Hoy me levanté con ganas de pisar charcos. Ganas de saltar bien alto y caer fuerte, salpicar al malhumorado que pasase por mi lado, guiñarle un ojo (si supiese...) y seguir mi camino, tan contenta.
Me gusta que llueva, me gusta el cambio drástico que supone en nuestras vidas mediterráneas mal acostumbradas al sol y a esa dieta de la que todos hablan, me gusta que se me mojen las pestañas y tener que sacudirlas rápidamente para que dejen de pesar, me gusta llevar el pelo corto cuando llueve porque odio llevar paraguas. Me gusta que llueva, dos días, después me canso, pero hoy aún era sólo el segundo.


A estas alturas, es ya difícil esconder que soy emocionalmente muy inestable. Igual me paso una semana reptando que otra saltando de rama en rama - ¿podría decirse que soy mamfibia? - Pero, si algo me considero es afortunada de ser capaz de hacer un esfuerzo para trepar por la vida. Así que, después de que mi karma se me rebelase, había llegado el momento de disfrazarse de ese tal ave Fénix. 


Llevo una semana empapada en buen rollo. He conseguido mantener a raya el pequeño caos que suele reinar en mi habitación (sí, mamá, me lo dijiste...). He disfrutado de mis largos días en quirófano - a pesar de no gustarme -, metiendo la mano (simbólicamente hablando, que se os tiene que explicar todo) en todo aquello que podía y sintiéndome una más. He adelantado trabajo, que bien sabido es lo genial que sienta. Empiezo a querer llorar de alegría cuando acabamos un pase entero de nuestra obra. Me he sumergido en la música cada segundo que he podido, compartiendo mi tiempo entre "Les mots d'amour" y la música ensalza ánimos de Zaz (gracias ^^). 
Y así, hasta empezar a dar saltitos cuando subo las aceras, con ese aire de despreocupación que se ve en las películas dónde la protagonista de repente se pone sola a bailar, en medio de una plaza abarrotada, ante la atónita mirada de los demás sosos que pueblan el mundo.


Ahora reina un sol majestuoso que hace que me reflejen las gafas, mientras me balanceo en la hamaca ya preparada para los días de primavera.


Atentos aquellos que viváis en Barcelona, si veis una loca con el pelo cortado como una niña de la calle gritando "mon amouuuuuur, mon amouuuuuuuuur!!" soy yo. Apartaos, puedo ser contagiosa :)

domingo, 4 de marzo de 2012

Refrescar



Los pulmones.


Cuando vives en una ciudad grande, da igual si tienes el mar o la montaña cerca, no los ves. Están a cuatro pasos, pero no están. Nos enrolamos en nuestra vida interurbana y nos acostumbramos al gentío del metro, al estrés matutino protagonizado por ejecutivos apresurados con olor a café, a este aire cargado que ya no nos pesa. 


Animarte un domingo cualquiera y rodearte de amigos. Porque sí o por tradición. Aire libre. Viñas. Risas. Calçots. Carne a la brasa. Almendros en flor. Viento en la cara. Paseos con olor a campo. Y poder darte el gustazo de despedirte así de tus vacaciones, se disfruta de forma directamente proporcional a lo desacostumbrado que estés.






Aún no he decidido si ésta ha sido una semana para olvidar -aunque empiezo a descartar con fuerza ésta opción- o llena de momentos más que positivos con los que quedarme. Pero desde luego, sé que durante estos últimos meses he aprendido a colar los buenos momentos e ir quedándome sólo con ellos y creo que ésta es una buena semana para sacar a relucir "mi colador" y llenar un buen bote :)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Elfear





Eso es, hacer el elfo.  Encerrarme en mi habitación durante horas, envolviendo paquetitos, a escondidas

O en mi caso, hacer el paje. Pero es que "el paje" (además de sonar feo... sé que habrá quien estará haciendo bromas mentales fáciles...) es como... menos ilustrativo. Los pajes recogen cartas, las llevan a las casa familiares de los Melchores, Gaspares y Baltasares, vigilan que los niños sean buenos hasta el último momento (lo que, cuando eres niño, te obliga a gritar a ultimísima hora "¡Melchooor, que voy a ser buenaaa!", y que después te lo recuerde tu padre año tras año) y cargan con los regalos, cual sherpa. Sin embargo, los elfos están ahí, en todo el meollo: que si "pon el dedo aquí para poder hacer el lazo", que si "no queda papel", "córtame otro trocito de celo", "escribe el nombre con buena letra"... hacen el trabajo divertido, de arriba a abajo por la fábrica de juguetes, participan en todo el proceso. Y encima comen bastones de caramelo. Y llevan cascabeles :) Los pajes... suerte si se comen una mandarina y un trozo de pan duro si consiguen robarlo en algún balcón durante un descuido de los camellos...
Así que yo aunque haga el paje, llamadme elfo, por favor.

Aún no he hablado de la Navidad. De mi Navidad y de lo "chachi" que es en mi casa. Esto, además, podría ser una crítica para los que nos desean "Feliz Falsedad". Me encantan los árboles llenos de lucecitas, o "pasar todo un fin de semana con mamá decorando la casa" (aunque este año... ¡no me haya esperado!); me encanta el pasar tiempo con los míos o "que mis abuelos, que viven muuuuy lejos, puedan estar con nosotros en casa"; me encanta el consumismo o "poder disfrutar de un día entero de compras abuela-mamá-yo juntas, mientras abuelo-papá se convierten en setas en un banco", me encantan los regalos promovidos por los centros comerciales o "pasarme semanas escondiendo una sorpresa y ver sus caras cuando las abren" y me gustan las tradiciones, luchar para que no te toque el haba del roscón, ir a ver la cabalgata en familia comiendo chuches y quicos, tener que partirme en ocho porque todos quieren que les acompañe a comprar regalos, reirnos descaradamente cuando el abuelo le escupe a la tarta, ver a papá cortar jamón, las tarjetitas menú que hace mamá en Noche buena, meternos tres generaciones en el baño a maquillarnos...

Y me gustaba hacer pestiños. Pero sin miel.


Hoy es "happy Wednesday" y ya tengo casi todos mis regalos comprados (¡bien!) y envueltos :) Es víspera de bienvenida, que mañana viene Pablo, ¡por fin! :) y aunque, como estamos de vacaciones, no ha habido teatro... los que teníamos morriña, hemos compartido "la canción" :)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Happy puenting




Con su correspondiente "Happy wednesday" y "Nasty Monday". Si es que nunca falla.

Ya estoy de vuelta de mis minivacaciones amorosas-estudiantiles en Santiago. ¿¿Qué nos has traído?? ¿¿qué nos has traído?? Un buen dolor de muelas, ¿qué os parece? Pero esa es la única parte mala, bueno, esa y volver. Pero no me puedo quedar allí eternamente, si no...perdería la emoción.

Así que ahora, pero sólo durante los próximos 17 días, toca vivir del recuerdo. Y ese recuerdo es: ¡una sonrisa de oreja a oreja!





Entre mi último "Happy Wednesday" y hoy, este "Nasty Monday", he visto como en una hora y poco de avión, pasaba de un sol espléndido a meterme debajo de la borrasca que cada día dicen en las noticias que "entra por Galicia", así, para ambientar la situación; he tomado "Chai Tea" con leche cada mañana, he conocido la biblioteca de Derecho, con su fuente, sus niñas pijas y sus adolescentes empapados en hormonas; he comido cocodrilo y tigres; he visto a un castañero asar castañas dentro de un tren; he visto magia y he tirado todas las cartas por el suelo; me he reído, mucho; he castigado a viejas, sí Pablo, viejas, con la mirada hasta que se les ha caído al cara de vergüenza, por mirarme la cabeza como si llevase orejas de conejo, de conejo loco y calvo; he comido empanada, hamburguesa, comida china, patatas fritas, aros de cebolla, pastelitos y donuts hasta que me han salido por las orejas, sí, las de conejo calvo y loco; he dado grititos de horror irremediables durante los primeros 10 minutos de patinaje sobre hielo al lado de la catedral más bonita del mundo, me he muerto de la risa durante los 30 siguientes, sobre todo al caerme por culpa de un "ayayayay, que te caes" y he sido capaz de silbar y cantar relajadamente los últimos 10; he intentado una vez más, sin éxito, salvar el mundo con conversaciones hasta las tantas; he intentado, también una vez más y también sin éxito, comprender conceptos incomprensibles de economía; me he pasado 20 minutos disfrutando delante de un expositor de Moleskine, con lo que me gustan, para comprársela a otra persona; he hecho un Belén con muñequitos de los paquetes de galletas; he recibido todos los cariñitos que me faltan cada día, de golpe, todos juntos, hasta llenar el cupo; me he tomado el mejor GinTonic del mundo, en el Tupperware, del que tanto había oído hablar; me he duchado en una ducha más grande de 0'5 metros cuadrados; he sido humillada por la Wii fit al preguntarme si "me suelo tropezar mucho por la calle"; me he puesto gorro y guantes por primera vez este "invierno"; me he reído, más; he sufrido un ataque de cosquillas interminable con su consecuente final en forma de ataque de asma; he disfrutado de las "historias de aeropuerto" , que tanto me gustan, de los demás a la ida y he creado una yo misma: mochilera "boja en Santiago", solitaria, con el rimmel llegándole a la altura de las rodillas, adivina de qué va su vida, a la vuelta...

Y al llegar, Barcelona me esperaba con una puesta de sol que, vista desde el avión, teñía el horizonte de un naranja profundo precioso, mientras todas las luces, más que de costumbre, que ya casi es Navidad, salpicaban la ciudad y delineaban la costa. Como pequeñas gotitas de oro centelleantes. Para darme la bienvenida y recordarme que: ¡ahora toca disfrutar del espíritu navideño! de las luces, los arboles, los dibujitos de nieve en los cristales, la gente feliz por la calle y ¡todo eso que tanto me gusta! Y que cuando, por fin, la Navidad de verdad esté aquí, me vuelvo a juntar con Pablo y toda esta historia ¡vuelve a empezar! :)


Y para acabar, una confesión: Señora de los villancicos... ¡¡Éramos nosotros los que cada día le dábamos la vuelta al muñeco de nieve del espejo del ascensor!!

sábado, 19 de noviembre de 2011

Salir - BNO





De fiesta. De la rutina.

El momento feliz de hoy es motivo de celebración. O quizás la celebración es el motivo.

Bloggers Night Out es una fiesta para bloggers y seguidores (¡toma! yo soy de los dos) que se celebra en Barcelona el próximo jueves 24 de noviembre en el  Eclipse Sky Bar, en la planta 26 de Hotel W.



Desde que lo descubrí (aquí) he estado dándole vueltas al coco. "Contra y pro, sí y no, lo que al mundo da sabor" (esto es una canción de Merlín el encantador, antes de que os rompáis la cabeza intentado descubrir porqué os suena). Hasta que alguien me dijo, ¿cuantas oportunidades vas a tener como ésta? Ninguna. Pues, ¿a qué esperas? Y decidí que sí, que me apetecía ir, conocer a otra gente de este mundillo en el que estoy metida de cabeza desde hace sólo casi dos meses, pasar una noche diferente.

Hoy, recibí la respuesta de Nona (Aiketa dentro de este mundo), buscadora de felicidad en "1 any en 365 fotos", culpables (los dos, ella y su blog) de que yo esté dándoos la vara por aquí cada 3 ó 4 días (y ellos sin saberlo, los pobres). ¡Vamos juntas! :)


Así que, próximo jueves... ¡Bloggers Nigt Out en Barcelona! ¿Quién se apunta?

miércoles, 26 de octubre de 2011

Querer ser yogi




Sí, querer. Conseguirlo, solo a medias. Y yogi, de yoga, no el oso (aclaración para principiantes en el mundo yógico)

Escribo medio en trance, recién llegada, no porque mi primer intento de meditación haya sido muy efectivo, sino porque es como te quedas después de una hora estirando tu cuerpo como si fueras un chicle.
Pero desde luego, tengo que decir, que es una experiencia muy reconfortante. Llevo ya bastantes años practicando yoga (combinado con periodos de descanso variables, según las oportunidades, mi tiempo libre y mis ganas...) y lo recomiendo muy mucho.
Es verdad que no siempre se consigue el objetivo, pero eso se supera con práctica. Se supone que debes conseguir liberar la mente de pensamientos, dejar de preocuparte y tan solo "ocuparte", sentir la respiración, sentir cada punto de tu cuerpo, cuál tiene tensión y cuál no. Durante ese momento eres sólo un cuerpo en equilibrio con el ambiente, los problemas no existen, porque no están, sólo estás tú. Es algo así como un "Carpe diem" pero más espiritual. Vive el momento, ese momento, justo ese, ese en el que tienes una pierna estirada, la otra encogida por encima de esta última, tu torso en torsión (valga la redundancia...), el brazo izquierdo presionando tu rodilla derecha, tu brazo derecho haciendo presión sobre el suelo, dirigiendo la mirada por encima del hombro derecho y sin olvidarte de respirar, siéntelo, así, tal cual. ¿Aún te ves capaz de pensar en el examen del mes que viene? Pues eso es que eres mujer, porque los hombres aún están pensando dónde poner la pierna derecha...

Si, además, puedes combinar esta hora dedicada única y exclusivamente para ti, para tu cuerpo y para darle vacaciones a tu mente, con un buen paseito de ida y vuelta, cambiando la ruta que uses habitualmente, para conocer cosas nuevas, disfrutando de las nuevas hojas de colores cálidos del otoño, de ese rayo de sol que te calienta la cara, de los gorriones remojándose en los charcos...ya, ¡día diez!



                 



A parte de todo esto, hoy...¡vuelve a ser miércoles! ya lo sé, suele pasar una vez cada semana...pero ¿qué queréis que os diga? a mí me sigue emocionando. Así que hoy será un día once o incluso...veinte, gracias de nuevo a "La Piscifactoria"