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sábado, 14 de abril de 2012

14 de abril





Yo, hoy, me acuerdo de ti.


Este año estoy condenada a acordarme de ti, abuelita Carlota. Hay un aura de complot sobre los acontecimientos que me rodean que han hecho, durante los últimos meses, que no pueda sacarte de mi cabeza. "Hiroshima mon amour" tiene una proporción de culpa suficientemente alta que hace que, cada miércoles, te recuerde cuando digo - em tallen el cabell al zero, amb molt de compte, creuen que és el seu deure rapar bé a les dones...- La coincidencia, totalmente casual y sin premeditación, de los últimos libros que han pasado por mi mesilla, Dime quién soy; Cuando leas esta carta y El jardín olvidado, el afán de sus protagonistas por buscar información sobre la vida de sus antepasados y la ambientación en la guerra civil han hecho el resto. Y hoy, de nuevo, me acuerdo de ti.


"...Hortensia tenía nueve años cuando en 1945 detuvieron a su tía Diana Mingorance Pérez, militante del Partido Comunista, entonces en clandestinidad, y a su amiga Carlota Samos, una modista comprometida también con los valores republicanos que bordó, al igual que hiciera Mariana Pineda, varias banderas tricolor con crespones negros que fueron instaladas un 14 de abril en distintos puntos estratégicos de la ciudad. 
Aquel atrevimientos les costó a ambas mujeres, entonces en plena juventud, una condena de tres años de cárcel, que cumplieron en la antigua prisión de Granada, según rememora Hortensia. "Mi tía no quería que saliera el nombre de Carlota; ella era una mujer que simpatizaba con la izquierda pero no pertenecía al PCE. Al final alguien la delató".
Tras la detención (...) fue trasladada al cuartelillo de la Guardia Civil del Albaicín, donde fue sometida a tortura por parte de los agentes del régimen al igual que le sucedería a Carlota, de cuyas heridas tardó en restablecerse dos meses.
(...) Carlota, en cambio, murió hace años aunque su recuerdo permanece imborrable en la memoria de Hortensia". Y en la mía








Te cuento, abuelita, que aquí las cosas se están poniendo feas, o eso dicen. 
Te cuento también que ahora está todo un poco cambiado; mientras tú luchabas por tus derechos colgando banderas en la clandestinidad, nosotros nos reímos 2.0 porque el fantasma de la República le ha puesto hoy la zancadilla al rey mientras cazaba en Botsuana. A la gente se le da genial el sarcasmo.Tú te estarías riendo con tu media sonrisa sarcástica también. Nosotros nos reímos 2.0 porque así aún nos dejan, aunque no sabemos hasta cuando. 
A la calle salimos a protestar, pero sólo a veces y tampoco tenemos muy claro si podremos seguir haciéndolo. ¿Te acuerdas de esos que os pegaban si salíais a la calle a quejaros? Sí, a esos también los tenemos, eso no ha cambiado.
Las mujeres siguen teniendo derecho a voto. Y siguen estando obligadas a ser madres si se quedan embarazadas, o casi. Creíamos que íbamos ganando derechos, pero pronto tendremos que irnos a abortar a Inglaterra, abuelita, igual que antes.
No tenemos dinero, la gente no tiene trabajo, las familias pierden sus casas y los jóvenes no tenemos futuro, pero le seguimos pagando las excursiones al Rey a la selva. Hoy, además, le hemos regalado una cadera nueva, que la suya se había roto.
Pero nos creemos muy modernos, abuelita, y eso es lo importante.


Y yo hoy, me acuerdo de ti. Y, como todo ha cambiado, te lo digo 2.0.

lunes, 9 de enero de 2012

Sincronizar





Mi vida con la de personajes de ficción.


Sí, suena raro, pero tiene una explicación. Y aquí viene texto profundo.


Hace tan solo...el tiempo de encender el ordenador, me he terminado el libro "Cuando leas esta carta". Me encanta esa sensación agridulce al acabar un libro. Por una parte, estas deseando saber el final de la historia y por otra, no quieres que se acabe aún, "ahora que estaba tan entretenido", ahora que le pones cara y personalidad a los protagonistas, no quieres que "se mueran" ya. Pero, es tan gratificante cuando cierras la contraportada del libro, con esa sonrisa que significa "ya" y en algunos casos, como éste, con un nudo en la garganta y un par de lágrimas rodando por tus mejillas...


Me gusta leer novela histórica. Es una forma diferente de aprender la historia que en el cole no me supieron enseñar. Además, me cuesta mucho acabarme un libro, no sé cual es la razón, pero tengo siempre cuatro o cinco empezados. Estas dos últimas cosas, totalmente independientes entre sí, son necesarias para entender lo que quería explicar.

Resulta que el libro que me estaba leyendo, de verdad, últimamente es "Dime quién soy". Cuenta la historia de un periodista que investiga sobre la vida de su bisabuela, una joven revolucionaria durante la guerra civil de la que su familia no sabe nada (¡todo el mundo tranquilo! no me lo he acabado aún, así que no desvelaré el final). Pero me lo dejé en Barcelona, así que al llegar a casa, empecé "Cuando leas esta carta", que acabo de terminar. Este último trata sobre un médico que investiga la vida de un militar que luchó durante la guerra de Marruecos y que deja un mensaje en una botella, de éste si sé el final y tampoco lo desvelaré (obviamente) pero solo os diré que acaba en Ceuta.



Y os preguntareis ¿Y a mí esto que me importa? Pues la verdad, nada, igual que el resto de cosas que escribo, pero si estáis aquí es por algo. 


Sigo. Y aquí viene la parte interesante. ¿Qué tienen que ver un libro con el otro? Pues, se da el caso que una de mis bisabuelas por vía paterna (a la que he tenido, desde siempre, especial aprecio) fue una joven revolucionaria durante la guerra civil de la que su familia, es decir, la mía, no sabe "casi nada". Sabemos que tuvo el valor de tejer y colgar, el día de la república, banderas republicanas por toda la ciudad de Granada, por lo que fue apresada y torturada. También, que tiempo después se casó con un alto cargo del ejército republicano, en secreto, que nadie conoció. Y poco más, porque jamás contó nada. Por otra parte, su primer marido (y aquí se unen los dos libros) luchó en la guerra de Marruecos y murió a causa de un enfermedad contraída allí. Nadie sabe nada más de él tampoco.
Coincidencias a parte, y esto es más anecdótico que otra cosa, Ceuta es mi segunda casa, ya que de allí es toda mi familia materna.


¿Es casualidad que las dos historias en las que me he sumergido últimamente cuenten historias que casi podrían estar hablando de mi familia? ¿Es casualidad que ambas traten sobre alguien que investiga la vida de una persona ya fallecida? 


Desde hace tiempo tengo el gusanillo de investigar sobre su vida. Y estos dos libros me han removido aún más las entrañas. En la ciencia ficción es muy fácil obtener información, pero dudo que lo sea en la vida real. Ojalá algún día tenga el valor y el tiempo de sacar a la luz qué fue de ella todos esos años. Ojalá, incluso, pudiese yo también escribir un libro sobre ello. Se lo merece, seguro. 


Lo pongo en mi "Wish List", junto a recorrer todos los países de mundo :)


Abuelita Carlota, ojalá estuvieses aquí para explicármelo tú.