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sábado, 18 de agosto de 2012

Forzar la suerte II



Y acabar enseñando el culo.

¿Alguien se acuerda de este tuerto? Pues yo, hoy, sí. Y mucho. Resulta que ha vuelto a las andadas y esta vez, además, venía graciosillo.

El día no ha empezado bien, he tenido pesadillas y no me he levantado para ir a la biblioteca, mal. Cuando no cumplo con mi deber me siento mal conmigo misma y me pongo de mal humor. Es un atisbo de ser responsable, pero no. No tenía ganas de estudiar y ya sabía que no lo iba a hacer. Así que había que hacer de mi día algo productivo para mi vida no estudiantil.

Hace tiempo que tengo un jersey al que le quiero poner unas coderas. Unas coderas divertidas, con alguna tela bonita. ¿Habéis intentado encontrar una mercería o una tienda de telas abierta en agosto? No lo hagáis, al menos no hasta el día 27, porque TODAS, y digo todas queriendo decir las seis, ¡¡seis!!, que he probado, están "cerrado por vacaciones". Vale, cambio de planes. No habrá DIY costurero para el domingo.

Hace tiempo que quería comprar un mapamundi mudo para colorear los países en los que he estado, como forma de llevar la cuenta de mi reto. ¿Habéis intentado encontrar una papelería abierta un sábado por la tarde? No lo hagáis. O hacedlo sólo si después de recorreros media Barcelona, con este calor, se os ocurre pensar en el Abacus, dónde podéis estar a punto de caeros en la misma rampa dos veces. 

Por suerte o por desgracia, en medio de mi camino me he cruzado con Altaïr, la mejor librería que existe para los cuerpos viajeros. He tomado un poco el fresquito mirando guías de viajes y cuando por fin he encontrado las de Benelux y me he ido a sentar en el suelo para mirarlas con calma... el tuerto que me miró esta mañana me ha dicho al oído ¿te pensabas que me había olvidado de ti? me he agachado y la entrepierna del pantalón ha hecho ¡¡RAAAASS!! ¿Habéis sentido alguna vez la vergüenza de veros con el culo al aire? No lo hagáis.

Eso sí, incluso con mi culo fresco, he seguido forzando la suerte, porque no iba a salir de casa solamente para volver con unos pantalones rotos. Al final, más que feliz, he conseguido mi mapa, casi a las nueve de la noche, y un marco para ponerlo; unas fotos que hacía tiempo que quería enmarcar y mi nueva guía de Bélgica, preparándome para mi viaje de septiembre, que no puedo esperar :D

Feliz fin de semana a todos, menos al tuerto, a ése ni agua.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Forzar la suerte







Porque a veces... ¡o la pones entre la espada y la pared o se niega a dejarse ver!


Llevo unos días que parece que me ha mirado un tuerto. 

El miércoles, por circunstancias de la vida (nunca mejor dicho...) no hubo teatro, iba a ser la última jornada teatral del 2011, pero acabamos "celebrando" que cuando ya no puedes disfrutar la vida, es mejor dejarla marchar... La que iba a ser nuestra "última cena" cena caníbal (no comemos placentas como los cienciólogos, pero comemos sushi hasta que nos sale por las orejas...), acabó siendo la "última cena" de sólo seis...
Ayer, me levanté un poco pachucha  e intentando evitar que siguiese la mala racha, me dije: Patri, píntate bien esos ojazos que tienes (no, no me hace falta abuela... Abuela no te enfades), sal a la calle y ¡cómete el mundo! De paso, pensaba aprovechar, ensordecer con el ruido de la tarjeta y volver a casa cargada de regalos. Pero, resulta que el tuerto me seguía mirando de reojo, ¡el muy c...! y "el regalo" que buscaba parece estar agotado en TODA España, pero... ¡¡qué os pasa!?, ¿me leéis la mente?, ¿tan poco original soy?, ¿tan al día estoy?

Más tarde habíamos quedado para disfrutar de un poco de teatro gratuito, pero como somos españoles y estamos genéticamente modificados para llegar tarde... lo hicimos, llegamos tarde, ¡dos minutos! y nos cerraron la puerta... ¿será actor el tuerto? En fin... decidimos pasar una buena tarde en compañía, ir de tiendas juntos, merendar y hacer tiempo hasta el siguiente pase de teatro... al que no pensábamos faltar, todos, excepto Mónica... que acabó sola en el cine. La obra resultó ser el mayor tostón que nos podíamos haber tirado a al cara (espero que nadie de la "Mostra de teatre d'hivern de la UB" lea esto...). Y me fui a casa, con mi bronquitis, mis escalofríos y todo mi malestar. ¿Podía haber ido peor?
Esta mañana, me desperté sin despertador, (¡bien!), me hice la maleta y salí volando para volver a casa, por Navidad, como El Almendro, cogí un taxi, porque llegaba tarde... y tras 10 minutos de cola... la chica de delante mío ¡se llevó el último billete de autobús! 



Y ahí ya me planté. Cogí a la suerte por los cuernos y le dije... ¡vete a joderle la vida a otro! Así que me me dirigí al conductor y, cual perro abandonado, le pedí que me dejase subir si había faltado alguien... y ahí estaba yo, en el autobús en el que no había plazas. ¡Triunfadora! :)


Así que todo esto me ha hecho pensar. ¿Qué es lo que pudo ser y no fue? Cuando por decisiones del azar (espero, porque como de verdad haya un tuerto... ¡juro que me lo cargo!), se te van cambiando todos tus planes... ¿habría sido mejor lo que esperabas que pasase que lo que al final pasó? Es lo que en economía llaman el "coste de oportunidad". ¿Habría encontrado el regalo que al final encontré si hubiese encontrado el primero? ¿Habríamos tenido esas conversaciones tan interesantes si en vez de cenar seis hubiésemos sido veinte? ¿ Habría sido la primera obra igual de tostón y encima no habría disfrutado de una tarde de paseo en compañía? ¿Lo pasaría mejor Mónica viendo "The artist"?


Nunca lo sabremos, así que me quedo con MI SUERTE y feliz por haber llegado a tiempo a casa :)