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martes, 10 de abril de 2012

Revolver



De volver, por segunda vez.


Aterrizando en 3,2,1 y ¡bum! Te quitan 15ºC de golpe. Una camiseta térmica intentando recordarte que tienes alma mediterránea y no estas hecha para esos climas, guantes, gorro, bufanda ¡¡qué es abril!!, cámara de fotos y ya estás preparada para darle a esos pies que gritarán clemencia en breve. 



Pero, es verdad, no defrauda el estilo nórdico, que te repiten en las revistas hasta la saciedad y yo aún tenía por ver, con sus ventanas de madera, sus casas altas y estrechas y esos tejados encantadores. Torres de iglesias y palacios hasta decir basta. Las farolas colgando, que a mí me tienen enamorada y con cuyas fotos podría llenar un álbum entero. Los árboles con sus yemas luchando por abrir en medio de ésta primavera nevada. El clima cuatripolar en cuestión de segundos, que me ha sorprendido incluso más que el irlandés. Y sus copos de nieve perfectamente estrellados.













Con una nueva bandera que coserle a la mochila y un país menos de mi wishlist "Visitar todos los países del mundo", me vuelvo con un nuevo reto: dibujar un trocito de cada país :)



Y ya con los pies en la tierra, diré que los paréntesis mentales de la vida cotidiana sientan extremadamente bien mientras vuelas, aunque el aterrizaje suela ser un tanto estruendoso.


Hoy, aun temiendo el inicio de enfangarme de nuevo en la rutina, celebro haber acabado, por fin y para siempre, las prácticas de la carrera. La ducha de alegría al quitarme la bata no ha tenido precio :D



lunes, 9 de enero de 2012

Sincronizar





Mi vida con la de personajes de ficción.


Sí, suena raro, pero tiene una explicación. Y aquí viene texto profundo.


Hace tan solo...el tiempo de encender el ordenador, me he terminado el libro "Cuando leas esta carta". Me encanta esa sensación agridulce al acabar un libro. Por una parte, estas deseando saber el final de la historia y por otra, no quieres que se acabe aún, "ahora que estaba tan entretenido", ahora que le pones cara y personalidad a los protagonistas, no quieres que "se mueran" ya. Pero, es tan gratificante cuando cierras la contraportada del libro, con esa sonrisa que significa "ya" y en algunos casos, como éste, con un nudo en la garganta y un par de lágrimas rodando por tus mejillas...


Me gusta leer novela histórica. Es una forma diferente de aprender la historia que en el cole no me supieron enseñar. Además, me cuesta mucho acabarme un libro, no sé cual es la razón, pero tengo siempre cuatro o cinco empezados. Estas dos últimas cosas, totalmente independientes entre sí, son necesarias para entender lo que quería explicar.

Resulta que el libro que me estaba leyendo, de verdad, últimamente es "Dime quién soy". Cuenta la historia de un periodista que investiga sobre la vida de su bisabuela, una joven revolucionaria durante la guerra civil de la que su familia no sabe nada (¡todo el mundo tranquilo! no me lo he acabado aún, así que no desvelaré el final). Pero me lo dejé en Barcelona, así que al llegar a casa, empecé "Cuando leas esta carta", que acabo de terminar. Este último trata sobre un médico que investiga la vida de un militar que luchó durante la guerra de Marruecos y que deja un mensaje en una botella, de éste si sé el final y tampoco lo desvelaré (obviamente) pero solo os diré que acaba en Ceuta.



Y os preguntareis ¿Y a mí esto que me importa? Pues la verdad, nada, igual que el resto de cosas que escribo, pero si estáis aquí es por algo. 


Sigo. Y aquí viene la parte interesante. ¿Qué tienen que ver un libro con el otro? Pues, se da el caso que una de mis bisabuelas por vía paterna (a la que he tenido, desde siempre, especial aprecio) fue una joven revolucionaria durante la guerra civil de la que su familia, es decir, la mía, no sabe "casi nada". Sabemos que tuvo el valor de tejer y colgar, el día de la república, banderas republicanas por toda la ciudad de Granada, por lo que fue apresada y torturada. También, que tiempo después se casó con un alto cargo del ejército republicano, en secreto, que nadie conoció. Y poco más, porque jamás contó nada. Por otra parte, su primer marido (y aquí se unen los dos libros) luchó en la guerra de Marruecos y murió a causa de un enfermedad contraída allí. Nadie sabe nada más de él tampoco.
Coincidencias a parte, y esto es más anecdótico que otra cosa, Ceuta es mi segunda casa, ya que de allí es toda mi familia materna.


¿Es casualidad que las dos historias en las que me he sumergido últimamente cuenten historias que casi podrían estar hablando de mi familia? ¿Es casualidad que ambas traten sobre alguien que investiga la vida de una persona ya fallecida? 


Desde hace tiempo tengo el gusanillo de investigar sobre su vida. Y estos dos libros me han removido aún más las entrañas. En la ciencia ficción es muy fácil obtener información, pero dudo que lo sea en la vida real. Ojalá algún día tenga el valor y el tiempo de sacar a la luz qué fue de ella todos esos años. Ojalá, incluso, pudiese yo también escribir un libro sobre ello. Se lo merece, seguro. 


Lo pongo en mi "Wish List", junto a recorrer todos los países de mundo :)


Abuelita Carlota, ojalá estuvieses aquí para explicármelo tú.