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jueves, 7 de junio de 2012

Cortar el cordón





Sólo por unos meses.

Parece que era hora de poner punto y final definitivamente a esos largos meses en los que cada "Happy Wednesday" disfrutábamos de Hiroshima. "Cortar el cordón" decían algunos ayer.



Ahora que todos somos un poco más ÉL y un poco más ELLA, un poco más Hiroshima y un poco más Never, en Francia, parece que hay que dejarla ir. Yo casi empiezo ya a pensar en la próxima, aunque aún no tenga nombre.

Como despedida, "Hiroshima mon amour", la película. No la habíamos visto jamás, nos habíamos mantenido vírgenes hasta ayer, para no ensuciarnos, para mantener inocente nuestro personaje; pero sabíamos lo que iba a pasar en cada momento, podíamos repetir el texto, de principio a fin, cada palabra, cada frase, cada coma era idéntica a nuestro texto. ¿Era de esperar? Sí, pero a mí no dejó de sorprenderme ni un sólo segundo. 







Esas frases, eran mis frases. Esa, "ELLA", a la que rapaban el pelo era yo. Esa, la pequeña que corría por Never, "ELLA" era yo. Éramos cada uno de nosotros. Era nuestro sótano, nuestro amante, nuestro rodaje, nuestro alemán. Esa locura, era nuestra locura. La locura que nos ha mantenido unidos miércoles tras miércoles y que ahora dejamos escapar. Y tras las lágrimas, él nos abofetea y, repentinamente, nos devuelve al mundo. Ahora, aquí estamos, somos y seremos Hiroshima y debemos dejarla ir. Ya sólo nos queda luchar contra el olvido.







Quién sabe para esperar qué. Pero, mientras, el pelo...me está volviendo a crecer. Me da igual. Pero me está volviendo a crecer.



"La Piscifatoria", estic boja d'amor per tu :)


Eso sí, por suerte, cerramos sólo por vacaciones.



jueves, 9 de febrero de 2012

Profesionalizarse





Despacito y con buena letra.

Con los exámenes ya a la espalda,  vuelve a ser "happy Wednesday" y, con él, vuelven las ofertas culturales, teatrales y cervezales que lo caracterizan, ¿o os creíais que yo escribía así tan feliz los miércoles estando sobria? 




Después de una visita fugaz a la Fundació Antoni Tàpies, porque, aceptémoslo, nos gusta hacernos las interesantes pero no entendemos - para nosotras unos pantalones pegados en un lienzo son simple y llanamente unos pantalones pegados en un lienzo- y yo ¡ni siquiera sabía quién era Txèkhov! (broma interna, no intentéis buscarle el sentido) hemos inaugurado nuestra ¡¡nueva sala de ensayo!!                                       


Cuando yo entré al, entonces llamado, "Grup de Teatre de la facultat de medicina", ensayábamos en la osteoteca de la facultad, donde teníamos que mover mesas y sillas para conseguir ocho metros cuadrados (cálculo rápido hecho a ojo por alguien peleada con las medidas) ensayables. Después tuvimos nombre, La Piscifactoria. Y después fuimos sutilmente repudiados por la facultad y destinados a ensayar en los pasillos. ¿Perdón? ¿En el pasillo? Ah no, no, nosotros, a día de hoy, tenemos un nombre y nos merecemos algo mucho mejor. Así que a partir de hoy, día 08 de febrero (ayer, si nos ponemos tontos) La Piscifactoria ensaya en la Asociación de Investigación y Experimentación Teatral (AIET para los amigos). Sí, sí, habéis oído bien, nuestro nuevo local de ensayo lleva escrita la palabra "te-a-tral". Y ¿qué podría haber mejor que eso? ¡Nos hacemos mayores! ¡Nos profesionalizamos! ¡Estoy que no quepo en mí! Hemos pasado de estar rodeados de huesos a una sala con escenario, focos, un perchero lleno de atrezzo y estanterías llenas de obras teatrales ¿se puede pedir más? 














Hoy, felicidad máxima, que La Piscifactoria se acerca cada vez más a eso que, probablemente, todos soñamos pero nunca decimos :D



PD.: Para acabar, puedo rematar diciendo que, ahora sí, con toda seguridad, ¡¡solo me quedan dos asignaturas para acabar la carrera!! Eso si que es profesionalizarse... :)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Elfear





Eso es, hacer el elfo.  Encerrarme en mi habitación durante horas, envolviendo paquetitos, a escondidas

O en mi caso, hacer el paje. Pero es que "el paje" (además de sonar feo... sé que habrá quien estará haciendo bromas mentales fáciles...) es como... menos ilustrativo. Los pajes recogen cartas, las llevan a las casa familiares de los Melchores, Gaspares y Baltasares, vigilan que los niños sean buenos hasta el último momento (lo que, cuando eres niño, te obliga a gritar a ultimísima hora "¡Melchooor, que voy a ser buenaaa!", y que después te lo recuerde tu padre año tras año) y cargan con los regalos, cual sherpa. Sin embargo, los elfos están ahí, en todo el meollo: que si "pon el dedo aquí para poder hacer el lazo", que si "no queda papel", "córtame otro trocito de celo", "escribe el nombre con buena letra"... hacen el trabajo divertido, de arriba a abajo por la fábrica de juguetes, participan en todo el proceso. Y encima comen bastones de caramelo. Y llevan cascabeles :) Los pajes... suerte si se comen una mandarina y un trozo de pan duro si consiguen robarlo en algún balcón durante un descuido de los camellos...
Así que yo aunque haga el paje, llamadme elfo, por favor.

Aún no he hablado de la Navidad. De mi Navidad y de lo "chachi" que es en mi casa. Esto, además, podría ser una crítica para los que nos desean "Feliz Falsedad". Me encantan los árboles llenos de lucecitas, o "pasar todo un fin de semana con mamá decorando la casa" (aunque este año... ¡no me haya esperado!); me encanta el pasar tiempo con los míos o "que mis abuelos, que viven muuuuy lejos, puedan estar con nosotros en casa"; me encanta el consumismo o "poder disfrutar de un día entero de compras abuela-mamá-yo juntas, mientras abuelo-papá se convierten en setas en un banco", me encantan los regalos promovidos por los centros comerciales o "pasarme semanas escondiendo una sorpresa y ver sus caras cuando las abren" y me gustan las tradiciones, luchar para que no te toque el haba del roscón, ir a ver la cabalgata en familia comiendo chuches y quicos, tener que partirme en ocho porque todos quieren que les acompañe a comprar regalos, reirnos descaradamente cuando el abuelo le escupe a la tarta, ver a papá cortar jamón, las tarjetitas menú que hace mamá en Noche buena, meternos tres generaciones en el baño a maquillarnos...

Y me gustaba hacer pestiños. Pero sin miel.


Hoy es "happy Wednesday" y ya tengo casi todos mis regalos comprados (¡bien!) y envueltos :) Es víspera de bienvenida, que mañana viene Pablo, ¡por fin! :) y aunque, como estamos de vacaciones, no ha habido teatro... los que teníamos morriña, hemos compartido "la canción" :)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Forzar la suerte







Porque a veces... ¡o la pones entre la espada y la pared o se niega a dejarse ver!


Llevo unos días que parece que me ha mirado un tuerto. 

El miércoles, por circunstancias de la vida (nunca mejor dicho...) no hubo teatro, iba a ser la última jornada teatral del 2011, pero acabamos "celebrando" que cuando ya no puedes disfrutar la vida, es mejor dejarla marchar... La que iba a ser nuestra "última cena" cena caníbal (no comemos placentas como los cienciólogos, pero comemos sushi hasta que nos sale por las orejas...), acabó siendo la "última cena" de sólo seis...
Ayer, me levanté un poco pachucha  e intentando evitar que siguiese la mala racha, me dije: Patri, píntate bien esos ojazos que tienes (no, no me hace falta abuela... Abuela no te enfades), sal a la calle y ¡cómete el mundo! De paso, pensaba aprovechar, ensordecer con el ruido de la tarjeta y volver a casa cargada de regalos. Pero, resulta que el tuerto me seguía mirando de reojo, ¡el muy c...! y "el regalo" que buscaba parece estar agotado en TODA España, pero... ¡¡qué os pasa!?, ¿me leéis la mente?, ¿tan poco original soy?, ¿tan al día estoy?

Más tarde habíamos quedado para disfrutar de un poco de teatro gratuito, pero como somos españoles y estamos genéticamente modificados para llegar tarde... lo hicimos, llegamos tarde, ¡dos minutos! y nos cerraron la puerta... ¿será actor el tuerto? En fin... decidimos pasar una buena tarde en compañía, ir de tiendas juntos, merendar y hacer tiempo hasta el siguiente pase de teatro... al que no pensábamos faltar, todos, excepto Mónica... que acabó sola en el cine. La obra resultó ser el mayor tostón que nos podíamos haber tirado a al cara (espero que nadie de la "Mostra de teatre d'hivern de la UB" lea esto...). Y me fui a casa, con mi bronquitis, mis escalofríos y todo mi malestar. ¿Podía haber ido peor?
Esta mañana, me desperté sin despertador, (¡bien!), me hice la maleta y salí volando para volver a casa, por Navidad, como El Almendro, cogí un taxi, porque llegaba tarde... y tras 10 minutos de cola... la chica de delante mío ¡se llevó el último billete de autobús! 



Y ahí ya me planté. Cogí a la suerte por los cuernos y le dije... ¡vete a joderle la vida a otro! Así que me me dirigí al conductor y, cual perro abandonado, le pedí que me dejase subir si había faltado alguien... y ahí estaba yo, en el autobús en el que no había plazas. ¡Triunfadora! :)


Así que todo esto me ha hecho pensar. ¿Qué es lo que pudo ser y no fue? Cuando por decisiones del azar (espero, porque como de verdad haya un tuerto... ¡juro que me lo cargo!), se te van cambiando todos tus planes... ¿habría sido mejor lo que esperabas que pasase que lo que al final pasó? Es lo que en economía llaman el "coste de oportunidad". ¿Habría encontrado el regalo que al final encontré si hubiese encontrado el primero? ¿Habríamos tenido esas conversaciones tan interesantes si en vez de cenar seis hubiésemos sido veinte? ¿ Habría sido la primera obra igual de tostón y encima no habría disfrutado de una tarde de paseo en compañía? ¿Lo pasaría mejor Mónica viendo "The artist"?


Nunca lo sabremos, así que me quedo con MI SUERTE y feliz por haber llegado a tiempo a casa :)

jueves, 15 de diciembre de 2011

"Rehappy wednesday"





Podría no decir nada más que el título. Y con eso lo diría todo.


Por razones obvias (al menos para los que llegamos a las 6 am a casa...) el "happy Wednesday" de esta semana llega con retraso. 




 ¿Qué hay mejor que los miércoles? Nada. Pero... ¿qué hay mejor que un miércoles de teatro con cena incluida y regalos de amigo invisible? ¡¡Que sea con La Piscifactoria!! Y que por tanto, esté llena de peces. Y esta vez...no sólo metafóricamente hablando, ya que los peces (vivos o no...) fueron los reyes de la noche... ¡oh! Dios Pez...alabado seas! (¿era así?) Regalos personalizados o despersonalizados, con crítica o sin, hechos a mano o no...pero todos regados de sentimiento piscifactoril (lo siento ateos a esta religión, a esto se le llama fe y jamás llegaréis a entenderlo). Hasta el "Fish eye" rondaba entre nosotros. ¡Oh! Gran Ojo de Pez que todo lo ves... ¡revela tus fotos pronto!




Un pez revelador del futuro y un ojo consigue proyectos forman, a partir de ahora, parte de mi vida (y esto ya si que ha sonado sectario total, por si no lo había conseguido reflejar bien en el párrafo anterior). Sin dejar de darle importancia al elixir del eterno despertar matutino... el "Chai Tea", que últimamente está muy presente en mi vida cotidiana.








Y hoy resaca. Resaca de felicidad. Esa sensación difusa de alegría que te deja el cuerpo flotante y que, aunque no sabes muy bien si es buena o mala, no deja de recordarte cuál es el motivo por el que estás así.

Gracias La Piscifactoria por ¡darme un "Happy Wednesday cada semana! :)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Madrugar.



Con alegría.

Ya lo sé, madrugar no es el gran hobby de la mayoría. No suele ser el mío tampoco pero es que...ya vuelve a estar aquí el "¡Happy wednesday!"
Hoy es además, miércoles especial. Empieza mi estancia en psiquiatría. ¡¿cómo?! Sí, todos sabíamos que me hacía falta desde hace un tiempo y bueno...¡Que no! ¡De prácticas! De las que, por cierto, tengo muchas ganas... Así que me toca madrugar, algo que no hacía por rutina desde hace bastante tiempo. Pelearme con el despertador, decidir qué me pongo, hacerme mi tecito caliente, quemarme la lengua por impaciente, desayunar viendo las noticias y, ahora también, que ¡haya alguien más despierto! Eso se agradece, ver que no eres la única pringada...

A parte de todo esto, hoy, para rematar mi "happy wednesday", ¡viene Pablo! Si es que, de verdad, tendrían que cambiar el viernes por el miércoles como nuevo día oficial del "¡por fin es...!"

                   

Así que me espera un fin de semana movidito, ¡pero qué ganas!

Gente madrugadora, y no, ¡Feliz miércoles a todos! :)

jueves, 3 de noviembre de 2011

Espectar



En este caso, de ser espectador, no de estar expectante. Cuya diferencia entre etimologías he buscado y no encuentro resolución.

Y es que hoy... tataratatatarata (esto son redobles...) ¡¡tchán!! ¡vuelve a ser miércoles! Lo sé, lo sé, renuevo de miércoles en miércoles, pero ¿qué le voy a hacer? sería ya mucho repetir si volviese a decir que es el mejor día de la semana. Me estoy planteando una nueva sección del blog y llamarla "Happy wednesday" :)

Hoy ha sido un día un tanto especial. dado que ha caído en mis manos una gran responsabilidad. Ir a dar una charla sobre trasplantes. ¿¡Yo!? Sí, yo. Yo que hasta hace poco (y aún hoy) ¡suelo ser la que las recibo! Yo, que no soy nadie. Yo, he dado una charla y lo que es peor: he contestado a las preguntas que surgieran al finalizar. ¿Es que el mundo se ha vuelto loco o qué? ¿En qué momento he dejado de ser oyente para ser ponente? ¿En qué momento he crecido? ¿No se suponía que aún estaba en proceso? En fin, cosas sobres las que reflexionar, un día más.

Pero lo mejor del miércoles (sí, lo he vuelto a repetir, mira, miércoles, miércoles, miércoles, ¡miércoles!) ha sido rematar el día con teatro. No con mi teatro, no, sino con el teatro de otros. Hemos ido a ver "Amor, sexo y otras pamplinas con las que se entretiene el ser humano" en el Café Teatre "El Llantiol". Según su propia descripción "un cabaret erótico-cómico para una actriz y un pianista". Según la mía, un espectáculo completo: música en directo, voz en directo, semi-baile cómico, una gran actuación y una manera bonita y graciosa de reflexionar sobre el amor. El enamoramiento, las rupturas, cómo superarlo y cómo, sin remedio, volver a caer. Sin duda muy recomendada para los que tengáis ganas de risas y la oportunidad de acercaros un miércoles a este pequeño y acogedor teatro de el raval. No apto para gente en medio de una ruptura sentimental. Más que requeteapto para una buena noche "de chicas", si puede ser, acompañada de un par de botellas de vino ;)

Hoy, más que feliz porque la vida con un poco de teatro es ¡MÁS DIVERTIDA! :)

miércoles, 26 de octubre de 2011

Querer ser yogi




Sí, querer. Conseguirlo, solo a medias. Y yogi, de yoga, no el oso (aclaración para principiantes en el mundo yógico)

Escribo medio en trance, recién llegada, no porque mi primer intento de meditación haya sido muy efectivo, sino porque es como te quedas después de una hora estirando tu cuerpo como si fueras un chicle.
Pero desde luego, tengo que decir, que es una experiencia muy reconfortante. Llevo ya bastantes años practicando yoga (combinado con periodos de descanso variables, según las oportunidades, mi tiempo libre y mis ganas...) y lo recomiendo muy mucho.
Es verdad que no siempre se consigue el objetivo, pero eso se supera con práctica. Se supone que debes conseguir liberar la mente de pensamientos, dejar de preocuparte y tan solo "ocuparte", sentir la respiración, sentir cada punto de tu cuerpo, cuál tiene tensión y cuál no. Durante ese momento eres sólo un cuerpo en equilibrio con el ambiente, los problemas no existen, porque no están, sólo estás tú. Es algo así como un "Carpe diem" pero más espiritual. Vive el momento, ese momento, justo ese, ese en el que tienes una pierna estirada, la otra encogida por encima de esta última, tu torso en torsión (valga la redundancia...), el brazo izquierdo presionando tu rodilla derecha, tu brazo derecho haciendo presión sobre el suelo, dirigiendo la mirada por encima del hombro derecho y sin olvidarte de respirar, siéntelo, así, tal cual. ¿Aún te ves capaz de pensar en el examen del mes que viene? Pues eso es que eres mujer, porque los hombres aún están pensando dónde poner la pierna derecha...

Si, además, puedes combinar esta hora dedicada única y exclusivamente para ti, para tu cuerpo y para darle vacaciones a tu mente, con un buen paseito de ida y vuelta, cambiando la ruta que uses habitualmente, para conocer cosas nuevas, disfrutando de las nuevas hojas de colores cálidos del otoño, de ese rayo de sol que te calienta la cara, de los gorriones remojándose en los charcos...ya, ¡día diez!



                 



A parte de todo esto, hoy...¡vuelve a ser miércoles! ya lo sé, suele pasar una vez cada semana...pero ¿qué queréis que os diga? a mí me sigue emocionando. Así que hoy será un día once o incluso...veinte, gracias de nuevo a "La Piscifactoria" 

jueves, 20 de octubre de 2011

Dramatizar



En el buen sentido de la palabra. En su sentido artístico.

Hoy es miércoles. Sin duda alguna, el mejor día de la semana (vale, lo acepto, los viernes solían estar bien...pero en las últimas semanas se me han ido complicando, gracias a mis 5h seguidas de academia...) A lo que iba, sí, miércoles, el día de poner en práctica el famoso "mens sana in corpore sano". A parte de mis recientes sesiones de estudio, que llevo a cabo desde hora variable a hora variable, dependiendo del sueño y las ganas; en mi apretada agenda de este ajetreado día se disputan posiciones la clase de yoga y el grupo de teatro. Vale, para que nos vamos a engañar, es mentira, "La Piscifactoría" se lleva el primer puesto casi sin despeinarse.

"La Piscifactoría", cuyo nombre (al que llegamos tras años de ser un grupo "casi sin nombre") tiene una historia muy larga y muy querida por todos los integrantes, reúne no solo las características típicas del teatro, sino todo aquello que uno podría esperar de las mejores dos horas y media de la semana.

Aprender a oír con la mirada; a leer los pensamientos; a escuchar a los demás y a uno mismo; mirarte por dentro; hablar con sentimiento; dejarse llevar; sentir otras manos, quizás sudorosas, nerviosas, controladoras; confiar ciegamente en quien te guía; jugar; reír; gritar; oír como te gritan, sentirlo, estremecerte, pelos de punta, emoción absoluta, inigualable.  

Si alguien hoy se siente abierto a aceptar un consejo, yo propongo nuestro juego. Busca una pareja, en quien confíes, o no. Cógela de la mano, déjate coger, cierra los ojos, pídele que te lleve y déjate llevar, tan solo confía. Caminad, juntos, cada vez más deprisa, hasta correr. Siente la tranquilidad de saber que no te vas a chocar. Después, cambiad el rol. Ahora tú guías, no puedes permitir que le pase nada, siente la presión de saber que está en tus manos.

La frase de hoy: Delgada línea separa la coincidencia del destino.

Hoy, como cada miércoles, FELIZ por pasar un día más formando parte de "LA PISCIFACTORIA". Gracias chic@s :)


PD.: Se aceptan comentarios y seguidores con agrado. Como segundo consejo del día, acojan esta proposición, en breves dejaran de aceptarse y pasaran a ser exigidos. ¡Gracias! :D