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sábado, 7 de enero de 2012

Avituallarme





Para un mes de reclusión y/o reclutamiento.


Con un mes de estudio por delante y dos exámenes como objetivo, a partir del "Nasty monday" me esperan cuatro semanas de estudio a discreción y reclusión bibliotequil de la que ya no me puedo zafar. 


Primera campaña, destino rebajas. Jerseis lanudos y gordotes nuevos para estar bien cómoda (y guapa, que hay que seguir pareciendo persona) y unas buenas botas de piel estilo militar "made in Vietnam" (cruel, lo sé, pero me viene al huevo para mi comparación con el ejército...) que aguanten vientos y tempestades.


Segunda misión, un buen corte de pelo, cómodo y útil. Es decir, rapada al #13, de nuevo. Esta vez yo sola, máquina en mano y yo, en una lucha cuerpo a cuerpo. ¡Y mis buenos 2 cm me han salido después de tan sólo mes y medio!


Y preparada... lista... ¡ya! Mañana, vuelta a Barcelona. Si hasta ahora no sabía en que día vivo, por culpa de las fiestas, dentro de día y medio... desorientación temporoespacial total y absoluta. Única regla VIP, saber cuándo es domingo, porque hay que cambiar de biblio, que la mayoría cierran.


Desayunaré subrayadores, una buena ducha de té, para comer 8h de apuntes, un termo de minisiesta después de comer, horas y horas de culo pegado a un libro, un descansito de 15 minutos de post-its, cenar fotocopias y dormir guaraná. ¿Era así, no? Bueno... ¡Qué más da!


Dentro de unos días me arrepentiré de lo que voy a decir ahora mismo, pero... ¡hasta tengo ganas! De nuevo me hace falta un poquito de rutina. Ropa nueva, cabeza nueva, apuntes limpios esperando a ser subrayados y tour bibliotequil a la vista. ¡Yuhu! :)

domingo, 27 de noviembre de 2011

Hacerlo ya




Por fin. Después de muchos años planteándomelo.

No se por qué raparme el pelo era algo que me venía rondando la cabeza desde hace tantos años, ni tampoco por qué me hacía tanta ilusión. Tampoco sé, que es lo que me ha impedido hacerlo durante todo este tiempo. No era exactamente miedo, creo que ha sido mi madre (a pesar de que cuando le dije que lo haría, me pidió con voz de pena que me siguiese cortando sólo mi media cabeza...) la que me ha enseñado que el pelo crece, quizás el tiempo y la experiencia también hayan ayudado, pero, a la vez, no podría encontrar una palabra que definiese mejor la sensación que me inundaba cada vez que, por algún motivo, volvía a pensarlo.

Pero esta vez fue distinto. Hasta ahora nunca había tenido un motivo contundente para hacerlo. Sé que no hacen falta más motivos para hacer algo que te apetece que sencillamente ese, que te apetezca, pero, podría decir entonces que nunca me había apetecido lo suficiente.



Cuando Cristian, el director del grupo de teatro dijo sutilmente (yo diría que incluso con una mirada de reojo, pero quizás esto fue fruto de mi mente suspicaz...) que había pensado que alguien podría cortarse el pelo para unas fotos, me faltaron milésimas de segundo para saltar de la silla. Yo. Yo me cortaría el pelo. No había razón mejor que esa.
Pasé unos días, largos, de dudas. Pero a medida que empecé a decirlo en voz alta, la idea fue cogiendo cada vez más cuerpo, más fuerza, mucho más sentido. Hasta que, llegado un día, no había vuelta atrás. Aún no lo había hecho, pero sentía que, a partir de ahí, si no lo hacía, iba a decepcionarme a mí misma.



Hoy, llegado el día, en medio de las tan esperadas "colonias de teatro", me he sentado en una silla en medio de un corro de unas veinte personas, que esperaban con morbo ver como me convertía en la "noieta rapada de Nevers", iluminada por un foco cegador, que no me dejaba distinguir si ese calor lo producía él o mis nervios, enfocada por una cámara de fotos (o una profesional y varias "cotillas") y bajo unas manos cargadas con unas grandes tijeras de cocina. Y así, he ido viendo como mechones y mechones de pelo caían repetidas veces sobre mis piernas, sobre mis hombros, hacia el suelo. Y después, máquina de cortar en mano para acabar con una cabeza al #12. Y feliz :)






 

   


Pocas personas podrán pasar por una experiencia como ésta. Y además, tenerlo fotografiado y grabado desde tantos ángulos, para que cuando el pelo crezca, a parte del recuerdo, siempre queden "les fotografies, les reconstitucions, a manca d'altra cosa".

Muchas gracias Cristian. muchas gracias Montse, muchas gracias "La Piscifatoria" por vivir conmigo un momento tan especial para mí como éste :D