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martes, 10 de julio de 2012

Solear



Algo a día de hoy muy excepcional y de carácter casi festivo.


No. Me niego. Me niego a ser capaz de camuflarme con los subrayadores a final de verano con mi piel color blanco fluorescente made in biblioteca.


Que dicen que la luz del sol es buena para la salud. Pues en eso estoy yo. Con cosas buenas para la salud. Cardiología, sol. Psiquiatría, sol. Y así sucesivamente. Algo bueno para la salud de los otros, algo para la mía. Una para ti, una para mí. Equitativo.


Absorbo sol, chapoteo y giro en medio de una brújula. ¡¡Y lo hago incluso sin ser domingo!! ¡Temblad! Que vivo al límite...y tomo el sol durante mis supuestas horas de estudio.  

martes, 1 de mayo de 2012

Desconectar



Es posible que el tema estrella de hoy sea el día del "trabajador" (véanse las comillas), de las manifestaciones, a las que no he asistido, o de los mossos infiltrados que han querido ser encapuchados por un día; pero paso. Éste ha sido escogido como mi fin de semana-puente de retiro espiritual y me voy a mantener al margen (al menos aquí, ya que estoy intentando reprimir mi rabia).


Es posible también, muy posible, incluso podría estimar una probabilidad aproximada de un 92'2%, que éste haya sido mi último retiro hasta mi ya casi tangible viaje a Riviera Maya, donde iremos a morir tras seis años de interminable carrera.


Así que durante cuatro días me he despedido de la muchedumbre de la ciudad, ese que, no nos vamos a engañar, me tiene enamorada pero a veces pesa. Y ya no pesa tanto por el estrés que hayas ido acumulando (casi imperceptible a día de hoy) sino por el que sabes que se te viene encima durante el próximo mes y medio. Ha sido un retiro preventivo. O anticipatorio, sí.
96 horas de hacer de todo un poco, pero poco, y sobre todo, poco deber. Muchos pocos, esa es la definición.
Ir de compras y conseguir mi vestido de la cena de graduación (vale, esto era casi un deber que, además, empezaba a preocuparme que yo para estas cosas soy rarilla...bueno, sí, y para muchas más, pero eso ya otro día...); ir de más compras, de las otras, de las de porquesí; conducir, porque a mí me gusta, como al del anuncio, con la música puesta y cantando; pararme a hacer fotos, porque llueve y sale el Arco iris y yo los colecciono; tomar el sol, porque ya no llueve y porque lo necesitaré para el vestido del que hablaba antes; coser; comprarme unas medias, caras, y romperlas nada más sacarlas del envoltorio; comer donuts después de cenar; ver series; pintarme las uñas; leer revistas femeninas de nivel intelectual bajo cero tumbada al sol; dormir la siesta; tomar el té de las cinco con mamá; apalabrar unas futuras clases de ruso... Y sobre todo, poco deber.






Y ahora, desaturada y liberada de mi estrés mental que, la mayoría de la veces, me genero yo a mí misma -yo, mi, me, conmigo- me vuelvo preparada para lo últimos ensayos y el estreno de Hiroshima mon amour, que ¡¡muérome de ganas!! :D

lunes, 6 de febrero de 2012

Engrandecer





Las pequeñas cosas.


En este "Nasty Monday" después de un más que disgusting fin de semana, amenizado únicamente por mi refugio y un buen té con amiga (o una buena amiga con té), de repente te paras en seco y te dices "ey, ey, ey, ¿pero qué estás haciendo? ¿a qué estás esperando? que la vida no se viene arriba sola...". 
Y no sé si va a ser el final de EEE (Este Eterno Enero), que por fin se ha largado (sí, por fin te has dado cuenta, no te queríamos aquí...), pero parece ser que no soy la única en medio de una montaña rusa emocional, ni la única que está haciendo piruetas para mantenerse en pie en medio de su vida.


Así que es el momento de volver a cogerse con fuerza al positivismo y darse cuenta de que la dueña de mi vida soy yo (al capítulo de "la dueña de mi mente soy yo" aún no he llegado, tengo que seguir practicando) y de mí depende que ésta se venga arriba. De mí depende que todas esas cosas pequeñitas me sepan a mucho. 


Y en ello estoy :)

Estoy de vacaciones. Música de fondo (nueva, que no conozca, porque si la conozco canto...no lo puedo evitar) y un libro -más que requetesobado- que mamá me ha obligado a leerme dejado: El poder del ahora. El nuevo prefacio, el prefacio y el prólogo prometen. El libro aún no lo sé, que se han puesto pesados con las presentaciones. Pero parece ser que es de esos "Best Sellers" después de los cuales todo el mundo empieza a caminar descalzo, pinta sus casas de color arcoiris, se compra un unicornio (hembra, con unas trenzas largas que poder peinar por la noche) y desayunan crispis de purpurina, para siempre siempre jamás. ¡Y a mí me encantan los crispis!

Para rematar, tengo en mi haber un billete de ida y vuelta a Granada, como derecho de reentrada durante cinco días a mi exvida de Erasmus, culpable de que yo tenga que plasmar las alegrías de la vida por estos lares. Es una pena que con esto de las compras electrónicas no pueda tener un billete tangible, pero si cierro los ojos me lo imagino calentito en mis manos, como cuando en Parma salían las cartulinas recién impresas color salmón y gris a cuadraditos que debían ser validadas en aquellas máquinas viejunas y amarillas mientras se escuchaba de fondo "Allontanarsi dalla linea gialla!".



Bastante más feliz ahora que soy consciente de esas cosillas que me rodean y que, en gran parte, están en mis manos :)

¡Feliz "Nasty Monday"!





Y reedito: ¡¿Pero qué me pasa?! Que además de todas estas ñoñeces, se me olvida lo más importante... ¡¡he aprobado psiquiatría!! 

jueves, 5 de enero de 2012

Historias varias





O víspera de Reyes. O la noche del bocadillo de jamón. O el día del calendario imposible.

Con todo esto del año nuevo (y el viejo), estos últimos días la bloggesfera se ha llenado de  balances,  buenos propósitos,  pequeños deseos... y esto (concretamente éste) que parece tan tonto, inocente y con buena intención...ha sido la razón de mi desastre de día. Resulta que me di cuenta de que yo ya tenía un botiquín para egoístas, virtual en este caso: mi blog, que lleno poco a poco de pequeños-grandes momentos (tanto in- como materiales) pero... ¡me faltaba el calendario! Tenemos todo un año impoluto por delante, casi con el papel de celofán sin quitar aún, lleno de días vacíos que llenar de cosas felices. Y   decidí que las quería tener por escrito en el que sería mi nuevo calendario. Pero, como yo me conozco (desde hace unos 23 años o así...) y sé que soy muy especialita... sabía que encontrar un calendario lo suficientemente bonito y especial para mí y que no fuera enemigo vital de mi cartera...iba a ser difícil, así que... ¿por qué no hacerlo yo misma? Pues ¡¡porque no sééé!! (pero esa no fue la respuesta del momento... me encantan los DIY y cuando lo pensé me pareció la mejor idea del mundo... ERROR). Así que hoy he malgastado todo mi día en intentar parecer "graphic designer", sin mucho éxito... (Bueno, al final casi ha salido, pero no estará listo hasta el próximo capítulo...)

Pero hoy es víspera de Reyes y mi desastrillo y mi malhumor (cuando las cosas no salen como espero...a veces me enfado, un poco) tenían que cambiar. Así que salí a la calle. Salir a la calle aquí, en casa, es diferente a hacerlo por Barcelona. Siempre pasan cosas que te hacen pensar en la diferencia de mentalidades entre una ciudad pequeña y otra tan grande y cosmopolita como Barcelona. Una mujer que iba hablando despreocupadamente por la calle con otra, se me ha parado en seco para buscar un papel en su bolso y dármelo: "¿Podrá sobrevivir este mundo?" decía. ¿Qué habrá pensado la pobre mujer? ¿Habrá visto en mis ojos mi mente destartalada y mi alma descarriada?. Y ¿qué le vamos a hacer? De estas cosas te ríes, tú sola por la calle, cual loca de atar que necesita leer artículos sobre si...podrá sobrevivir este mundo, por ejemplo. Pero todo esto, ni que otra me preguntase si "me había cambiado las facciones o algo" (sí, señora, había una oferta 2x1 de facciones en el Carrefour y me compré unas nuevas...), no eran necesarios para que hoy fuese un día feliz porque... ¡hoy es el día de la bolsa de chuches, los quicos y el bocadillo de jamón!
Desde hace muchos, pero que muchos, años, mis padres y yo salimos a la calle cogidos de la mano a ver la cabalgata de reyes. Y como animales de costumbres... Primero compramos quicos y chuches, después gritamos ¡¡Patatooo!! al director de la orquesta y ¡¡Melchoooor que voy a ser buena!! a Melchor, obviamente, mientras criticamos las pocas ganas que le pone el Ayuntamiento de "VinarozS" (juro que, puestos a ser cutres, han tenido el valor de ponerlo con "z" y corregirlo con rotulador...)  a la cabalgata de reyes (creemos que un año... ¡hasta faltó un rey!) y nos volvemos a casa con los bolsillos llenos, medio llenos, con algún que otro caramelo (que hay crisis) a comer bocadillo de jamón, ultimar preparativos, buscarle un buen sitio a los regalos y esperar, durmiendo, a que vengan ¡¡Sus Majestades los Reyes más Majos de Oriente!!

Y ahora, escribo sentada al lado de una montaña gigrandullesca de regalos que... ¡¡no puedo abrir hasta mañana!! ¡¡Gusanilloooooo!! :D Si va a ser que no me hago tan mayor...

¡¡FELIZ VÍSPERA Y DÍA DE REYES!! y ¡¡FELIZ PRIMER POST DEL AÑO!! (qué ilusión me hace)


Consejo final: si alguna vez sois "Pajes Reales" (De los reyes y de los de verdad, ambas acepciones me valen) nunca compréis papel de envolver doble, por tentador que sea... ¡¡Es más fácil envolver con papel de estraza!!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Elfear





Eso es, hacer el elfo.  Encerrarme en mi habitación durante horas, envolviendo paquetitos, a escondidas

O en mi caso, hacer el paje. Pero es que "el paje" (además de sonar feo... sé que habrá quien estará haciendo bromas mentales fáciles...) es como... menos ilustrativo. Los pajes recogen cartas, las llevan a las casa familiares de los Melchores, Gaspares y Baltasares, vigilan que los niños sean buenos hasta el último momento (lo que, cuando eres niño, te obliga a gritar a ultimísima hora "¡Melchooor, que voy a ser buenaaa!", y que después te lo recuerde tu padre año tras año) y cargan con los regalos, cual sherpa. Sin embargo, los elfos están ahí, en todo el meollo: que si "pon el dedo aquí para poder hacer el lazo", que si "no queda papel", "córtame otro trocito de celo", "escribe el nombre con buena letra"... hacen el trabajo divertido, de arriba a abajo por la fábrica de juguetes, participan en todo el proceso. Y encima comen bastones de caramelo. Y llevan cascabeles :) Los pajes... suerte si se comen una mandarina y un trozo de pan duro si consiguen robarlo en algún balcón durante un descuido de los camellos...
Así que yo aunque haga el paje, llamadme elfo, por favor.

Aún no he hablado de la Navidad. De mi Navidad y de lo "chachi" que es en mi casa. Esto, además, podría ser una crítica para los que nos desean "Feliz Falsedad". Me encantan los árboles llenos de lucecitas, o "pasar todo un fin de semana con mamá decorando la casa" (aunque este año... ¡no me haya esperado!); me encanta el pasar tiempo con los míos o "que mis abuelos, que viven muuuuy lejos, puedan estar con nosotros en casa"; me encanta el consumismo o "poder disfrutar de un día entero de compras abuela-mamá-yo juntas, mientras abuelo-papá se convierten en setas en un banco", me encantan los regalos promovidos por los centros comerciales o "pasarme semanas escondiendo una sorpresa y ver sus caras cuando las abren" y me gustan las tradiciones, luchar para que no te toque el haba del roscón, ir a ver la cabalgata en familia comiendo chuches y quicos, tener que partirme en ocho porque todos quieren que les acompañe a comprar regalos, reirnos descaradamente cuando el abuelo le escupe a la tarta, ver a papá cortar jamón, las tarjetitas menú que hace mamá en Noche buena, meternos tres generaciones en el baño a maquillarnos...

Y me gustaba hacer pestiños. Pero sin miel.


Hoy es "happy Wednesday" y ya tengo casi todos mis regalos comprados (¡bien!) y envueltos :) Es víspera de bienvenida, que mañana viene Pablo, ¡por fin! :) y aunque, como estamos de vacaciones, no ha habido teatro... los que teníamos morriña, hemos compartido "la canción" :)

lunes, 5 de diciembre de 2011

DIY




O lo que es lo mismo: ¿Te gusta? ¿Sí? ¡¡Lo he hecho yo!!

Este acueducto estoy en casa, en casa de mis padres quiero decir, con todo, todo, lo que conlleva (que ya expliqué aquí).

Como mamá y yo siempre hemos sido muy "manualimanitas" y ya que , motivo número uno y principal, mi cabecita pelona necesita adornos... nos hemos dedicado media tarde a ¡hacer pendientes nuevos! Así que hemos comprado cuatro bolas, unos hilos y nos hemos dado un momento para recaudar por casa todo aquello que pudiese servir, pulseras rotas, collares viejos, plumas de "vete tú a saber qué"... y nos hemos reunido en el salón a trastear durante horas. Por suerte, como soy rarilla, nunca llevo dos pendientes iguales y con hacer uno de cada ya valía. Pobre mamá si no, con el pendiente tan bonito de crochet que me ha hecho... ¡hubiese sido imposible que le salieran dos iguales!


                                    



Después, mamá me ha buscado una de esas cajas vacías, preciosas, con pinta de caras, de bombones que ya te has comido y que te regaló alguien que o te quiere mucho o le has hecho un favor muy muy grande, donde hemos guardado todas las cosas que nos han sobrado, así, como si nos dedicásemos a eso y lo fuésemos a volver a hacer...


Mientras, mi padre, a lo lejos, nos amenizaba la tarde con su música. Eso me gusta, me recuerda a los domingos por la mañana de cuando era pequeña y me despertaba con la música puesta por toda la casa :)

Así que hoy, muy muy feliz, no sólo por tener muuuuchos pendientes nuevos, sino por ser ¡fruto de nuestras manitas! Que eso siempre sienta bien :)

domingo, 30 de octubre de 2011

Volver





A casa. Por navidad todos los santos.

Y aquí estoy, "de puente". Tirada en el que siempre ha sido mi sofá, el que tiene la forma de mi culo (todo un proceso de adaptación, que mi culo ha ido creciendo con los años...), preguntándome si es "volver a mi casa" o "volver a casa de mis padres" y es que... ¡ya llevo un cuarto de mi vida viviendo fuera! Pero lo que sí tengo claro es que es "volver", volver donde siempre. Unas veces mejor y otras peor, pero donde siempre.
Resulta que con los años de "independencia dependiente" (sí, dependiente del dinerito de papá y mamá, sobretodo) empiezas a tener tus propias costumbres, tus propios horarios, tus propias manías (o no tan propias... aprovecho para decirte, mamá, que mis compañeros de piso te odian porque por tu culpa, o gracias a ti, tienen que ordenar los cubiertos en el lavavajillas...) y cuando vuelves a "tu" casa, tienes que volver a adaptarte a aquellas costumbres que te parecían tan lógicas años atrás. Tienes que volver a hacer tus oídos al ¡no andes descalza! y al ¡no te acuestes tarde!. Vuelves a hacer tu estómago a comer a horas decentes, comer postre y cenar todos los días... esas cosas normales, que con veintitrés años dejas de hacer, así, porque sí.
Pero lo que sí me he dado cuenta es de que vuelves al "refugio". Vienes cuando puedes o cuando "estás de bajón" porque aquí te cuidan. Papá me cuida. Mamá me cuida. Mis amigas me cuidan. Y aparece una nueva rutina. La rutina de "las cosas que hay que hacer cuando Patri viene a casa". Y esas cosas...¡son siempre buenas!
  • Salir a hacer estragos en la tarjeta de mamá (normalmente lo llamamos "ir de compras", que queda menos consumista). Jugar a "controlarse" pero hacerlo poco. Pelearnos porque siempre nos gusta lo mismo. Comprar cremitas que no me compro cuando estoy sola (porque prefiero seguir comiendo a final de mes...). Mirar zapatos que no nos vamos a comprar...
                                     

  • Reunirme con mis amigas en la misma cafetería de siempre (o en la otra, también la otra de siempre) porque a mí me gusta. Contarnos todo lo que ha pasado en el último mes, a veces en los últimos dos meses, a veces incluso en los últimos seis meses. Contarnos lo que va a pasar en el próximo mes, hasta que nos volvamos a ver. Prometernos que seguiremos en contacto por fb. No hacerlo.

                                       

  • Ponernos hasta arriba de donuts mientras vemos telebasura. Parar cuando nos salen por las orejas.
  • Despertarte con un beso de mamá, un beso de papá y un lametazo en el ojo de la perra. Que te digan ¡levántate! ¡levántate, que es tarde!. Mirar el reloj y que sean las 10:45h...
  • Comprar revistas insulsas de moda y maquillaje. Leerlas tiradas en el césped al sol. Reconocer que nos gustan, aunque sea una vez cada seis meses. Poner de excusa que somos mujeres.

  • Hacer actividades en familia. O lo que es lo mismo, pasarnos horas y horas cada uno delante de su ordenador.

  • Y de vez en cuando...si a mí me da...(recordad que esto se trata de cuidarme...) ¡meternos juntas en la cocina! Hoy, dadas las fechas, hemos hecho panellets y han quedado perfectos :)

Fin de semana feliz porque esta vez, por suerte o por desgracia, no se me acaba mi estancia en "hotel casa-refugio" hasta el martes, así que ¡a seguir disfrutando! Que "aquí no hay monstruos ni cosas raras..."




¿Qué planes hay para este puente? ¿Que haréis el día uno?