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martes, 14 de agosto de 2012

Premiarme



Hoy salvé a una chinita. Me miraba con los ojos abiertos como platos -todo lo abiertos que los puede abrir un chino, claro- llenos de miedo y prácticamente no hablaba. La ayudé a encontrar a su padre, que había subido a la biblioteca y la había dejado en la calle, quien no se sorprendió al comprobar que hasta ahora no había estado con él. Me miró, sonrió y salió corriendo.

Hoy acabé neurología. 

Hoy, ayer y durante todo el verano he escuchado a la gente de mi alrededor decirme que está de vacaciones, que se va a la playa, que sale a cenar, que mañana es fiesta. He oído historias varias sobre navegantes varios. He visto fotos de playas, montañas, barcos y demás viajes. Millones de pies con el mar de fondo. Miles uñas pintadas bañadas por las olas. Fotos hechas al sol, a contraluz. Vacaciones, playas, fotos, que no son mías.

Hoy, me merecía un premio. Y acompañada, nuevamente, de mi yo más materialista he encontrado unos zapatos preciosos, a los que ya les tenía echado el ojo, al 70% de descuento ¿No es genial cuándo pasa eso? :D

Lo sé, ¿zapatos después de cremitas? Mañana, engañaré a mi compañero de piso, iremos a un polígono y me haré fotos con los pies girados hacia dentro, poniendo morritos y sacando la lengua enseñándoos todo lo que me he comprado ¿vale? Jajajaja ¡¡qué no!! Todo parecido entre este blog y un blog puramente de chicas es pura coincidencia.

martes, 1 de mayo de 2012

Desconectar



Es posible que el tema estrella de hoy sea el día del "trabajador" (véanse las comillas), de las manifestaciones, a las que no he asistido, o de los mossos infiltrados que han querido ser encapuchados por un día; pero paso. Éste ha sido escogido como mi fin de semana-puente de retiro espiritual y me voy a mantener al margen (al menos aquí, ya que estoy intentando reprimir mi rabia).


Es posible también, muy posible, incluso podría estimar una probabilidad aproximada de un 92'2%, que éste haya sido mi último retiro hasta mi ya casi tangible viaje a Riviera Maya, donde iremos a morir tras seis años de interminable carrera.


Así que durante cuatro días me he despedido de la muchedumbre de la ciudad, ese que, no nos vamos a engañar, me tiene enamorada pero a veces pesa. Y ya no pesa tanto por el estrés que hayas ido acumulando (casi imperceptible a día de hoy) sino por el que sabes que se te viene encima durante el próximo mes y medio. Ha sido un retiro preventivo. O anticipatorio, sí.
96 horas de hacer de todo un poco, pero poco, y sobre todo, poco deber. Muchos pocos, esa es la definición.
Ir de compras y conseguir mi vestido de la cena de graduación (vale, esto era casi un deber que, además, empezaba a preocuparme que yo para estas cosas soy rarilla...bueno, sí, y para muchas más, pero eso ya otro día...); ir de más compras, de las otras, de las de porquesí; conducir, porque a mí me gusta, como al del anuncio, con la música puesta y cantando; pararme a hacer fotos, porque llueve y sale el Arco iris y yo los colecciono; tomar el sol, porque ya no llueve y porque lo necesitaré para el vestido del que hablaba antes; coser; comprarme unas medias, caras, y romperlas nada más sacarlas del envoltorio; comer donuts después de cenar; ver series; pintarme las uñas; leer revistas femeninas de nivel intelectual bajo cero tumbada al sol; dormir la siesta; tomar el té de las cinco con mamá; apalabrar unas futuras clases de ruso... Y sobre todo, poco deber.






Y ahora, desaturada y liberada de mi estrés mental que, la mayoría de la veces, me genero yo a mí misma -yo, mi, me, conmigo- me vuelvo preparada para lo últimos ensayos y el estreno de Hiroshima mon amour, que ¡¡muérome de ganas!! :D

jueves, 8 de marzo de 2012

No permitirlo





No permitir que decaiga.


Los ánimos empiezan a flaquear. Al principio te haces una coraza, muy fuerte, muy gruesa, con todo lo que pillas que se pueda reciclar: fotos antiguas, su cepillo de dientes, sus regalos (pocos), su ropa, montañas de pañuelos usados de lágrimas pasadas (motivos por los que no vas a sufrir más, por suerte, aunque ahora tengas otros) haces una especie de "compost" y te moldeas una armadura, perfecta, hecha a tu medida, incluso te queda bien... ¡¡si estás buenísima!! Sales a la calle, con tu cabeza bien alta, tu colorete recién puesto, tu sujetapenas no te deja respirar y como no respiras, no piensas y todo va perfecto. La gente siente tu fuerza. Sientes que ellos la perciben y aún te vienes más arriba. Tus amigos te rodean y no dejan que ningún monstruo se te acerque. Los dragones están lejos y los fantasmas más (algunos sí se acercan, pero eso también te sube la moral).


Pero, tus amigos tienen sus propios animales fantásticos acechándolos, los días pasan y poco a poco, el caparazón pesa. Podría haberlo hecho sólo de papel y así duraría más con él puesto, pero no habría cumplido su primer propósito. Y te lo quitas a ratos. Y... ¿a alguien le ha pasado que su propia coraza se le ponga tonta y le pegue? La única forma de tenerla de mi lado es llevarla puesta... la muy p*** me ha salido rencorosa, como yo (ya lo dicen "tarde o temprano, toda coraza se parece a su amo")
Así que te la quitas un ratito, te pega, intenta hundirte y la única solución es volvértela a poner.


Hoy me la he puesto para redecorar mi habitación. O redecorar mi habitación ha sido mi envoltura. O no ha sido redecorar, sino decorar. O completar, en todo caso. Llevo más de 6 meses aquí y aún tenía las cortinas sin poner. Y, amigos de lo retro, mi espejo de trocitos. Es vintage literal, era de mi madre cuando era joven (sí mamá, aún eres joven, no te preocupes) y me lo regaló porque estaba roto y lo iba a tirar. Podría ser un síntoma de diógenes o  podría reconocer que combinado con los espejitos de "jalata" de marruecos quedan perfectos. Los tenía en mi habitación antigua y hacía tiempo que quería volverlos a poner.
Y justo después, he decidido que quería un cabecero y que tenía que ser un elefante. Y me he traído el Ganesh más bonito de la tienda Nepalí que hay cerca de mi casa. 

Y una cajita, roja, con flores chinas, para guardar pendientes, que siempre los tengo por ahí sueltos.






Una armadura y mantenerme ocupada. La forma más factible de no tener que recoger mi estado de ánimo de un suelo encharcado. Para venirse arriba: pequeñas cosas, un Ganesh (algunas pequecosas son un tanto caras...), un espejo donde ver lo bien que me queda mi coraza - y que me recuerda que las cosas rotas pueden seguir luciendo-  o una habitación más completa, con más personalidad, más yo. Todo vale. En el desamor y en la guerra... (los refranes están para cambiarlos al gusto). 






Y puestos a cambiar refranes: A amor mal correspondido...patada en los cojones :D

jueves, 12 de enero de 2012

Caprichear



Por que me lo merezco. Y punto.


Primera jornada completa de estudio productivo de verdad. Objetivos cumplidos. Nivel de moral, alto.


Modo ON en: repetición del despertador durante media hora más de lo previsto; frío en la parada del autobús; uso de subrayadores y post-its de colores; comer frío porque han desaparecido los microondas; dormir la siesta en la biblioteca, sin vergüenza; Burn; horas y horas de gafas puestas; ganas de recompensa a la salida.


Así que como estamos de rebajas, bonus track: ¡compras! :)
Espero poder recompensarme de una forma menos consumista durante el resto del mes.


Y mañana, examen. Pero de "mentirijillas".

sábado, 7 de enero de 2012

Avituallarme





Para un mes de reclusión y/o reclutamiento.


Con un mes de estudio por delante y dos exámenes como objetivo, a partir del "Nasty monday" me esperan cuatro semanas de estudio a discreción y reclusión bibliotequil de la que ya no me puedo zafar. 


Primera campaña, destino rebajas. Jerseis lanudos y gordotes nuevos para estar bien cómoda (y guapa, que hay que seguir pareciendo persona) y unas buenas botas de piel estilo militar "made in Vietnam" (cruel, lo sé, pero me viene al huevo para mi comparación con el ejército...) que aguanten vientos y tempestades.


Segunda misión, un buen corte de pelo, cómodo y útil. Es decir, rapada al #13, de nuevo. Esta vez yo sola, máquina en mano y yo, en una lucha cuerpo a cuerpo. ¡Y mis buenos 2 cm me han salido después de tan sólo mes y medio!


Y preparada... lista... ¡ya! Mañana, vuelta a Barcelona. Si hasta ahora no sabía en que día vivo, por culpa de las fiestas, dentro de día y medio... desorientación temporoespacial total y absoluta. Única regla VIP, saber cuándo es domingo, porque hay que cambiar de biblio, que la mayoría cierran.


Desayunaré subrayadores, una buena ducha de té, para comer 8h de apuntes, un termo de minisiesta después de comer, horas y horas de culo pegado a un libro, un descansito de 15 minutos de post-its, cenar fotocopias y dormir guaraná. ¿Era así, no? Bueno... ¡Qué más da!


Dentro de unos días me arrepentiré de lo que voy a decir ahora mismo, pero... ¡hasta tengo ganas! De nuevo me hace falta un poquito de rutina. Ropa nueva, cabeza nueva, apuntes limpios esperando a ser subrayados y tour bibliotequil a la vista. ¡Yuhu! :)

domingo, 30 de octubre de 2011

Volver





A casa. Por navidad todos los santos.

Y aquí estoy, "de puente". Tirada en el que siempre ha sido mi sofá, el que tiene la forma de mi culo (todo un proceso de adaptación, que mi culo ha ido creciendo con los años...), preguntándome si es "volver a mi casa" o "volver a casa de mis padres" y es que... ¡ya llevo un cuarto de mi vida viviendo fuera! Pero lo que sí tengo claro es que es "volver", volver donde siempre. Unas veces mejor y otras peor, pero donde siempre.
Resulta que con los años de "independencia dependiente" (sí, dependiente del dinerito de papá y mamá, sobretodo) empiezas a tener tus propias costumbres, tus propios horarios, tus propias manías (o no tan propias... aprovecho para decirte, mamá, que mis compañeros de piso te odian porque por tu culpa, o gracias a ti, tienen que ordenar los cubiertos en el lavavajillas...) y cuando vuelves a "tu" casa, tienes que volver a adaptarte a aquellas costumbres que te parecían tan lógicas años atrás. Tienes que volver a hacer tus oídos al ¡no andes descalza! y al ¡no te acuestes tarde!. Vuelves a hacer tu estómago a comer a horas decentes, comer postre y cenar todos los días... esas cosas normales, que con veintitrés años dejas de hacer, así, porque sí.
Pero lo que sí me he dado cuenta es de que vuelves al "refugio". Vienes cuando puedes o cuando "estás de bajón" porque aquí te cuidan. Papá me cuida. Mamá me cuida. Mis amigas me cuidan. Y aparece una nueva rutina. La rutina de "las cosas que hay que hacer cuando Patri viene a casa". Y esas cosas...¡son siempre buenas!
  • Salir a hacer estragos en la tarjeta de mamá (normalmente lo llamamos "ir de compras", que queda menos consumista). Jugar a "controlarse" pero hacerlo poco. Pelearnos porque siempre nos gusta lo mismo. Comprar cremitas que no me compro cuando estoy sola (porque prefiero seguir comiendo a final de mes...). Mirar zapatos que no nos vamos a comprar...
                                     

  • Reunirme con mis amigas en la misma cafetería de siempre (o en la otra, también la otra de siempre) porque a mí me gusta. Contarnos todo lo que ha pasado en el último mes, a veces en los últimos dos meses, a veces incluso en los últimos seis meses. Contarnos lo que va a pasar en el próximo mes, hasta que nos volvamos a ver. Prometernos que seguiremos en contacto por fb. No hacerlo.

                                       

  • Ponernos hasta arriba de donuts mientras vemos telebasura. Parar cuando nos salen por las orejas.
  • Despertarte con un beso de mamá, un beso de papá y un lametazo en el ojo de la perra. Que te digan ¡levántate! ¡levántate, que es tarde!. Mirar el reloj y que sean las 10:45h...
  • Comprar revistas insulsas de moda y maquillaje. Leerlas tiradas en el césped al sol. Reconocer que nos gustan, aunque sea una vez cada seis meses. Poner de excusa que somos mujeres.

  • Hacer actividades en familia. O lo que es lo mismo, pasarnos horas y horas cada uno delante de su ordenador.

  • Y de vez en cuando...si a mí me da...(recordad que esto se trata de cuidarme...) ¡meternos juntas en la cocina! Hoy, dadas las fechas, hemos hecho panellets y han quedado perfectos :)

Fin de semana feliz porque esta vez, por suerte o por desgracia, no se me acaba mi estancia en "hotel casa-refugio" hasta el martes, así que ¡a seguir disfrutando! Que "aquí no hay monstruos ni cosas raras..."




¿Qué planes hay para este puente? ¿Que haréis el día uno?