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miércoles, 22 de agosto de 2012

Postrear



¿He dicho ya alguna vez que soy bastante negada para los postres? Pues empiezo a creer que era una ilusión óptica.

A falta de la altamente reconocida repostera oficial (que está aquí) y con una cena teatrera de Chachi Tuesday por delante (el verano ha hecho que quedasen atrás los esperadísimos Happy Wednesday, para pasar a ser los Lovely whenever), alguien tenía que encargarse del postre. Esto es así, no hay cena que se precie si no tiene un postre que le haya traído a alguien su pequeño quebradero de cabeza (menos para la repostera oficial, para quien todo es siempre muy sencillo y de pocos pasos). Y esta vez, sin que nadie me lo pidiese y sin que sirva de precedente, el quebradero placer ha sido mío.

Hace unos días vi (aquí) una receta facilísima (que sí, que sí) perfecta para el verano, por fresquita. En cuanto vi esos gajos de gelatina me dije -Patri, esa la haces tú para la próxima cena- Y lo prometido a uno mismo, también es deuda. 
He de decir que hasta el último momento- porque no es una receta que puedas improvisar, que la gelatina tarda sus buenas 24h en coger fuerza- he tenido miedo de tener que ir a comprar una tarta al whisky al badulake de la esquina, por comprometerme a llevar postre sin mi título de repostera oficial. 

Pero no. ¡¡Han salido!! ¡¡Han salido!! Me tendríais que haber visto histérica por casa al ver que no tenía cáscaras de naranja por un lado y gelatina fofa por otro. Bueno, no, mucho mejor que nadie me haya visto, perdería toda mi futura credibilidad.

Son muy entretenidas de hacer, porque te pegajoseas toda; la gente te hace mucha fiesta cuando las sirves , porque no se lo esperan y muy divertidas de comer, porque hay que hundir la cara en el pringue como un peque. Y, además, son casi chuches :D

 Chuches para el Chachi Tuesday (esto Rajoy no lo sabe decir).



jueves, 7 de junio de 2012

Cortar el cordón





Sólo por unos meses.

Parece que era hora de poner punto y final definitivamente a esos largos meses en los que cada "Happy Wednesday" disfrutábamos de Hiroshima. "Cortar el cordón" decían algunos ayer.



Ahora que todos somos un poco más ÉL y un poco más ELLA, un poco más Hiroshima y un poco más Never, en Francia, parece que hay que dejarla ir. Yo casi empiezo ya a pensar en la próxima, aunque aún no tenga nombre.

Como despedida, "Hiroshima mon amour", la película. No la habíamos visto jamás, nos habíamos mantenido vírgenes hasta ayer, para no ensuciarnos, para mantener inocente nuestro personaje; pero sabíamos lo que iba a pasar en cada momento, podíamos repetir el texto, de principio a fin, cada palabra, cada frase, cada coma era idéntica a nuestro texto. ¿Era de esperar? Sí, pero a mí no dejó de sorprenderme ni un sólo segundo. 







Esas frases, eran mis frases. Esa, "ELLA", a la que rapaban el pelo era yo. Esa, la pequeña que corría por Never, "ELLA" era yo. Éramos cada uno de nosotros. Era nuestro sótano, nuestro amante, nuestro rodaje, nuestro alemán. Esa locura, era nuestra locura. La locura que nos ha mantenido unidos miércoles tras miércoles y que ahora dejamos escapar. Y tras las lágrimas, él nos abofetea y, repentinamente, nos devuelve al mundo. Ahora, aquí estamos, somos y seremos Hiroshima y debemos dejarla ir. Ya sólo nos queda luchar contra el olvido.







Quién sabe para esperar qué. Pero, mientras, el pelo...me está volviendo a crecer. Me da igual. Pero me está volviendo a crecer.



"La Piscifatoria", estic boja d'amor per tu :)


Eso sí, por suerte, cerramos sólo por vacaciones.



jueves, 17 de mayo de 2012

Re-presentar





De presentar una vez detrás de otra, incansablemente.


Mayo, el mes del teatro por excelencia para La Piscifactoria. Un mes que, los que esteis cansados ya de oírme leerme hablar sobre teatro..., podéis saltaros de mi agenda (y no volver hasta el mes que viene).


La Piscifactoria crece, se hace mas madura, adulta, ambiciosa. Quiere más. Ya no le vale un fin de semana de representación al final de la temporada, no. Ahora busca el aforo completo. Busca la emoción, un nivel más de dificultad, busca el reto. No es el momento de estancarnos, ahora ya solo podemos crecer. Celebramos el "chachi tuesday" con nuestra máscara (y más barata, paradójicamente) más bohemia, más romántica, más versátil, más callejera, representando en lo más alto de la más alta torre. Somos jóvenes, somos héroes con imaginación.











¿Existe una ciudad más acoplable a Hiroshima mon amour que Barcelona? Pronunciar Hi-ro-shi-ma lentamente, mientras te asomas a las tejas y antenas de Barcelona, la ciudad donde tampoco se para nunca.  Mientras el sol cae, alumbrados por no más de cuatro lámparas, luchando a viva voz contra el barullo cosmopolita, contra el helicóptero de una ciudad que reivindica a gritos. Un terrado, un horizonte y muchas ganas de disfrutar algo tan diferente.


Hoy, además, La Piscifactoria ha presentado de nuevo en el AIET, el nido de Hiroshima, como forma de agradecimiento por el espacio y la oportunidad. En la agenda de La Vanguardia se hacía eco de nuestra actuación y ese es un motivo más de alegría por nuestra pequeña escalada. 


Empezamos a ver el final de esta temporada y sólo me gustaría repetir una y otra vez:
- Potser és possible que et quedis.
- Ho saps perfectament. Més impossible encara que separar-nos.


Y se irá. Y será otra obra que se nos irá. Pero aún nos queda el último :)


Para los rezagados, aquellos que han querido pero no han podido, aquellos que han podido pero no ha querido y finalmente se lo han repensado, para los que necesitan volver y captar todos los detalles, para nuestros fans incondicionales (¡¡halaaaaa!!), para los que no tengan nada que hacer el miércoles que viene y, probablemente, para el bedel de la universidad:


Hiroshima mon amour
Festival de escena UB
23 mayo, 21h, Aula magna de la facultad de Geografía e Historia UB


viernes, 11 de mayo de 2012

Recapitular





En grandes rasgos o no tanto.


Época de cambios, de finales, de inicios, de medios. De emociónintrigadolordebarriga.


Me está costando aterrizar de un fin de semana apoteósico, empapado en emociones fuertes. Hiroshima mon amour hizo aforo completo el domingo, casi podía sentirse la respiración del público desde el escenario, tanto que ponía los pelos de punta. Cuatrocientos ojos pendientes de mis palabras, cuatrocientos oídos escuchando mis movimientos. Cuatrocientas manos cuyos aplausos colmaban mis cinco sentidos. Creedme, eso da una resaca inexplicable.






Una de esas resacas que solo se curan mediante otra dosis. Dosis de "happy wednesday" teatral en un terrado, prepase nocturno a cielo descubierto a la luz de la luna. Todo muy bohemio, casi demasiado romántico incluso para mí... ¿he dicho demasiado romántico para mí? ¡Bah! Eso no existe...


Y, siempre que llega un final, aparece un principio. Esto siempre ha sido así ¿no? A vistas del final de la temporada de teatro, con la que empieza a brotar ese sentimiento tan agridulce que es el "echar de menos", parece que mi vida da un giro de 180º, siempre tengo algo con lo que mantener mi mente entretenida, y hoy he encontrado una nueva madriguera donde plantar mi pequeño caos. En breves empezará periodo de mudanza, cajas, ropa, libros y cosas varias que rellenan mi vida. Nos vamos a convertir esas nuevas cuatro paredes en mi sitio. Eso es lo que nos gusta. Pronto la brújula se orientará desde su nuevo emplazamiento. 


Me convierto en nómada recolector :)



miércoles, 25 de abril de 2012

Hiroshima mon amour






Desatar la pasión como pistoletazo de salida a una historia más que efímera.
Tan efímera y tan eterna a partes iguales.


Engañar a tus propios fantasmas con aquel desconocido como una forma de desahogo. Callar ese desasosiego. ¿Qué puede haberse guardado tan dentro y tanto tiempo que queme de esa forma, a diez mil grados, a la temperatura del sol?


Ya ves, se podía explicar.


Explicar para que el olvido pueda hacerse tangible. Ese olvido, tan necesario, que forma parte de la mente de todos y cada uno. Y pide a gritos poderse hacer tangible, una vez más.


Tú también has sido, eres y serás Hiroshima. Tú, has podido, puedes y podrás ser Never, en Francia.






Llegados a este punto, lo único que me queda por gritar es ¡¡mamá, quiero ser artista!! Quien sabe si me equivoqué el día que encaminé mi futuro de cara a la ciencia. Me gustaría pensar que a partir del día del estreno, representaríamos una y otra vez durante un mes, o dos, un día detrás del otro. Y que el teatro estaría lleno cada día. Que no cesarían lo nervios, las risas entre bastidores, las pruebas de peluquería, los aplausos. 


Pero mientras eso llega, os diré:


La Piscifactoria presenta: "Hiroshima mon amour"


5 de mayo a las 20:00h
6 de mayo a las 21:00h


Centre Cívic Parc Sandaru, Buenaventura Muñoz 21, Barcelona


Y estáis todos obligados invitados a venir. Vosotros necesitáis teatro en vuestras vidas, hacedme caso, y nosotros necesitamos todo vuestro apoyo. Si no llenamos, recordad, la culpa no será nuestra sino vuestra, nosotros lo vamos a hacer igual de bien... Y el fantasma de la culpa os perseguirá torturándoos en vuestros sueños, hasta que lo expliquéis y ayudéis al olvido a poderse hacer tangible, una vez más

lunes, 23 de abril de 2012

Atrezzare





Que se acerque "el gran día" es sinónimo de nervios, al menos por mi parte. He vivido esta sensación cada año, con la única diferencia de que año tras año somo más maduros (sin hablar de cronologías, que también, sino psicológicamente) y como tal, más conscientes de que tiene que salir bien. Y no tiene que salir bien sólo porque vaya a haber gente mirándonos, que nos vaya a juzgar. No. Que a mí, probablemente, ya me juzgan cuando canto y bailo por la calle. Tiene que salir bien por amor propio -el mismo amor propio del que hablábamos ayer, el que no te pueden herir-. Porque es una parte de ti que has hecho crecer durante un año y quieres que, antes de "morir", pase a la memoria de todo aquel que lo vea como algo inolvidable. Que pasen los años y puedas decir "¿Te acuerdas cuando representamos Hiroshima mon amour?" y todo el mundo dibuje una sonrisa. 


Nervios es sinónimo de ocupar tu mente con teatro cada segundo en el que no estés haciendo algo más importante. Y en estas fechas, a menos de dos semanas del estreno, mi cabeza encuentra pocas cosas más importantes en su lista de prioridades. Arreglar el presupuesto, comprar, crear, hacer escenografía, comprar, crear, coser vestuario (mi madre y mi abuela estarían orgullosas si viesen el vestido de enfermera 50's que nos hemos sacado de la manga, sin más patrón que nuestro cuerpo... creo que pensaban que iba a ser la oveja negra de la máquina de coser), ensayos extra, escribir algo para el folleto (gracias, gracias, gracias ^^), ultimar detalles.






Ultimar detalles, en mi caso, es sinónimo de ser feliz. Tengo que reconocer que nos pone nerviosos y hace que salten nuestras diferencias, o posiblemente solo a mí, que mi estado de mamfíbia (recordadlo aquí) y los nervios a flor de piel me hacen estar más irritable. Pero es un irritable feliz. Y hay quien lo entiende. Compartir los nervios por que todo salga perfecto es sinónimo de haberlo hecho bien hasta ahora, de no quererlo estropear a falta de un último empujón. Todos sabemos que, al final, se llora de emoción. 


Mientras, yo me organizo mi atrezo mental y me lleno de energía empapándome en la banda sonora. Solo por la música, Hiroshima mon amour, ya vale la pena :)



domingo, 18 de marzo de 2012

Teatrear





Sin parar, durante dos días.

Cuando un fin de semana empieza metidos en un coche, buena compañía, sacos de dormir en el maletero, música transportadora a nuestra adolescencia tardía y con vistas a dos días de ensayo teatral alberguista, sabes, ya de antemano y con toda seguridad, que llegado el domingo llevarás casi 48h marcando una sonrisa perpetua de oreja a oreja.






¿Qué es eso que hace que cuanto más repites una escena, más ganas tengas de repetirla? ¿Cómo es posible que siempre haya frases que no he oído? ¿Por qué se me pone la piel de gallina, una y otra vez, siempre con la misma palabra, la misma sonrisa o el mismo grito? 
¿Cuántas veces se puede escuchar la misma canción antes de que se considere adicción? ¿Cuál es la diferencia que marca si la aborreces o te mueres por volverla a oír? ¿Por qué se puede disfrutar una canción tan triste con una sonrisa tan grande? 
¿Es ser tan diferentes lo que nos mantiene tan unidos? ¿O, quizás, tan iguales? Llenar de teatro cada albergue al que vamos ¿es causa o consecuencia?

Empezando a dejar atrás esos días de ánimos bajos, cargar la batería de felicidad ininterrumpidamente durante dos días, no puede pagarse más que con un GRACIAS :)





jueves, 9 de febrero de 2012

Profesionalizarse





Despacito y con buena letra.

Con los exámenes ya a la espalda,  vuelve a ser "happy Wednesday" y, con él, vuelven las ofertas culturales, teatrales y cervezales que lo caracterizan, ¿o os creíais que yo escribía así tan feliz los miércoles estando sobria? 




Después de una visita fugaz a la Fundació Antoni Tàpies, porque, aceptémoslo, nos gusta hacernos las interesantes pero no entendemos - para nosotras unos pantalones pegados en un lienzo son simple y llanamente unos pantalones pegados en un lienzo- y yo ¡ni siquiera sabía quién era Txèkhov! (broma interna, no intentéis buscarle el sentido) hemos inaugurado nuestra ¡¡nueva sala de ensayo!!                                       


Cuando yo entré al, entonces llamado, "Grup de Teatre de la facultat de medicina", ensayábamos en la osteoteca de la facultad, donde teníamos que mover mesas y sillas para conseguir ocho metros cuadrados (cálculo rápido hecho a ojo por alguien peleada con las medidas) ensayables. Después tuvimos nombre, La Piscifactoria. Y después fuimos sutilmente repudiados por la facultad y destinados a ensayar en los pasillos. ¿Perdón? ¿En el pasillo? Ah no, no, nosotros, a día de hoy, tenemos un nombre y nos merecemos algo mucho mejor. Así que a partir de hoy, día 08 de febrero (ayer, si nos ponemos tontos) La Piscifactoria ensaya en la Asociación de Investigación y Experimentación Teatral (AIET para los amigos). Sí, sí, habéis oído bien, nuestro nuevo local de ensayo lleva escrita la palabra "te-a-tral". Y ¿qué podría haber mejor que eso? ¡Nos hacemos mayores! ¡Nos profesionalizamos! ¡Estoy que no quepo en mí! Hemos pasado de estar rodeados de huesos a una sala con escenario, focos, un perchero lleno de atrezzo y estanterías llenas de obras teatrales ¿se puede pedir más? 














Hoy, felicidad máxima, que La Piscifactoria se acerca cada vez más a eso que, probablemente, todos soñamos pero nunca decimos :D



PD.: Para acabar, puedo rematar diciendo que, ahora sí, con toda seguridad, ¡¡solo me quedan dos asignaturas para acabar la carrera!! Eso si que es profesionalizarse... :)

jueves, 15 de diciembre de 2011

"Rehappy wednesday"





Podría no decir nada más que el título. Y con eso lo diría todo.


Por razones obvias (al menos para los que llegamos a las 6 am a casa...) el "happy Wednesday" de esta semana llega con retraso. 




 ¿Qué hay mejor que los miércoles? Nada. Pero... ¿qué hay mejor que un miércoles de teatro con cena incluida y regalos de amigo invisible? ¡¡Que sea con La Piscifactoria!! Y que por tanto, esté llena de peces. Y esta vez...no sólo metafóricamente hablando, ya que los peces (vivos o no...) fueron los reyes de la noche... ¡oh! Dios Pez...alabado seas! (¿era así?) Regalos personalizados o despersonalizados, con crítica o sin, hechos a mano o no...pero todos regados de sentimiento piscifactoril (lo siento ateos a esta religión, a esto se le llama fe y jamás llegaréis a entenderlo). Hasta el "Fish eye" rondaba entre nosotros. ¡Oh! Gran Ojo de Pez que todo lo ves... ¡revela tus fotos pronto!




Un pez revelador del futuro y un ojo consigue proyectos forman, a partir de ahora, parte de mi vida (y esto ya si que ha sonado sectario total, por si no lo había conseguido reflejar bien en el párrafo anterior). Sin dejar de darle importancia al elixir del eterno despertar matutino... el "Chai Tea", que últimamente está muy presente en mi vida cotidiana.








Y hoy resaca. Resaca de felicidad. Esa sensación difusa de alegría que te deja el cuerpo flotante y que, aunque no sabes muy bien si es buena o mala, no deja de recordarte cuál es el motivo por el que estás así.

Gracias La Piscifactoria por ¡darme un "Happy Wednesday cada semana! :)

domingo, 27 de noviembre de 2011

Hacerlo ya




Por fin. Después de muchos años planteándomelo.

No se por qué raparme el pelo era algo que me venía rondando la cabeza desde hace tantos años, ni tampoco por qué me hacía tanta ilusión. Tampoco sé, que es lo que me ha impedido hacerlo durante todo este tiempo. No era exactamente miedo, creo que ha sido mi madre (a pesar de que cuando le dije que lo haría, me pidió con voz de pena que me siguiese cortando sólo mi media cabeza...) la que me ha enseñado que el pelo crece, quizás el tiempo y la experiencia también hayan ayudado, pero, a la vez, no podría encontrar una palabra que definiese mejor la sensación que me inundaba cada vez que, por algún motivo, volvía a pensarlo.

Pero esta vez fue distinto. Hasta ahora nunca había tenido un motivo contundente para hacerlo. Sé que no hacen falta más motivos para hacer algo que te apetece que sencillamente ese, que te apetezca, pero, podría decir entonces que nunca me había apetecido lo suficiente.



Cuando Cristian, el director del grupo de teatro dijo sutilmente (yo diría que incluso con una mirada de reojo, pero quizás esto fue fruto de mi mente suspicaz...) que había pensado que alguien podría cortarse el pelo para unas fotos, me faltaron milésimas de segundo para saltar de la silla. Yo. Yo me cortaría el pelo. No había razón mejor que esa.
Pasé unos días, largos, de dudas. Pero a medida que empecé a decirlo en voz alta, la idea fue cogiendo cada vez más cuerpo, más fuerza, mucho más sentido. Hasta que, llegado un día, no había vuelta atrás. Aún no lo había hecho, pero sentía que, a partir de ahí, si no lo hacía, iba a decepcionarme a mí misma.



Hoy, llegado el día, en medio de las tan esperadas "colonias de teatro", me he sentado en una silla en medio de un corro de unas veinte personas, que esperaban con morbo ver como me convertía en la "noieta rapada de Nevers", iluminada por un foco cegador, que no me dejaba distinguir si ese calor lo producía él o mis nervios, enfocada por una cámara de fotos (o una profesional y varias "cotillas") y bajo unas manos cargadas con unas grandes tijeras de cocina. Y así, he ido viendo como mechones y mechones de pelo caían repetidas veces sobre mis piernas, sobre mis hombros, hacia el suelo. Y después, máquina de cortar en mano para acabar con una cabeza al #12. Y feliz :)






 

   


Pocas personas podrán pasar por una experiencia como ésta. Y además, tenerlo fotografiado y grabado desde tantos ángulos, para que cuando el pelo crezca, a parte del recuerdo, siempre queden "les fotografies, les reconstitucions, a manca d'altra cosa".

Muchas gracias Cristian. muchas gracias Montse, muchas gracias "La Piscifatoria" por vivir conmigo un momento tan especial para mí como éste :D

jueves, 24 de noviembre de 2011

Repetir





Ritual del "Happy Wednesday".


Si es que ya dicen que el Hombre (y el hombre) es animal de costumbres. A mi las rutinas me encantan (después me canso de la monotonía y quiero cambiar, pero eso en algún próximo capítulo) y más cuando son para bien. Con "para bien" no me refiero a ser responsable, ordenado y metódico (aptitudes y actitudes que suele ir unidas a un buen cumplimiento de la rutina) sino el verdadero "para bien", el de disfrutar, el de pasarlo bien, el que aporta alegría.

Así que para celebrar mi ya famoso Happy Wednesday (y no es que haya nada que celebrar, es que el propio miércoles es siempre día de celebración. Y con esto ya llevaríamos dos posts seguidos de celebraciones...) si no cae una ronda de cervezas con charla amena, ¡cae obra de teatro! Y ya van dos en el último mes :)

Hemos ido al Club Capitol a ver "The guarry men show", una obra políticamente incorrecta, divertida, con toques de humor basados en el "caca, culo, pedo pis" pero de dos rombos, en la que el pudor es una palabra que no existe y que no recomiendo si tienes un fuerte sentido de la vergüenza ajena. Lo mejor, la especie de musical que monta el "coro griego al estilo Chicago", lo peor, el miedo que he pasado mientras nos apuntaban con una pistola y me empezaba a plantear si aún seguía siendo teatro.

Con esta obra se apuesta, según llaman ellos, por la "entrada inversa", en la que "entras gratis" y sales pagando lo que tu crees que se merece la obra que acabas de ver (o en su defecto, si eres estudiante, lo que te puedas permitir). Desde mi punto de vista, como espectador, es una forma más asequible de disfrutar del teatro y también mucho más justa. 








Para ponerle la guinda al pastel de hoy, ya tenemos los papeles de nuestra próxima obra distribuidos. Ahora es el momento de empezar a prepararla individualmente para ser capaces cuanto antes de empezar a  ponerla en conjunto. Para eso, como buen empujón inicial, este fin de semana nos reunimos en las "primeras colonias de teatro" de este curso. Dos días de convivencia, desinhibición, familiaridad y diversión asegurada (que porno-sectario ha quedado esta última frase)

Así que, por el simple hecho de ser miércoles y por todo lo que conlleva, hoy una gran "Happy Wednesday Smile" :) 

jueves, 20 de octubre de 2011

Dramatizar



En el buen sentido de la palabra. En su sentido artístico.

Hoy es miércoles. Sin duda alguna, el mejor día de la semana (vale, lo acepto, los viernes solían estar bien...pero en las últimas semanas se me han ido complicando, gracias a mis 5h seguidas de academia...) A lo que iba, sí, miércoles, el día de poner en práctica el famoso "mens sana in corpore sano". A parte de mis recientes sesiones de estudio, que llevo a cabo desde hora variable a hora variable, dependiendo del sueño y las ganas; en mi apretada agenda de este ajetreado día se disputan posiciones la clase de yoga y el grupo de teatro. Vale, para que nos vamos a engañar, es mentira, "La Piscifactoría" se lleva el primer puesto casi sin despeinarse.

"La Piscifactoría", cuyo nombre (al que llegamos tras años de ser un grupo "casi sin nombre") tiene una historia muy larga y muy querida por todos los integrantes, reúne no solo las características típicas del teatro, sino todo aquello que uno podría esperar de las mejores dos horas y media de la semana.

Aprender a oír con la mirada; a leer los pensamientos; a escuchar a los demás y a uno mismo; mirarte por dentro; hablar con sentimiento; dejarse llevar; sentir otras manos, quizás sudorosas, nerviosas, controladoras; confiar ciegamente en quien te guía; jugar; reír; gritar; oír como te gritan, sentirlo, estremecerte, pelos de punta, emoción absoluta, inigualable.  

Si alguien hoy se siente abierto a aceptar un consejo, yo propongo nuestro juego. Busca una pareja, en quien confíes, o no. Cógela de la mano, déjate coger, cierra los ojos, pídele que te lleve y déjate llevar, tan solo confía. Caminad, juntos, cada vez más deprisa, hasta correr. Siente la tranquilidad de saber que no te vas a chocar. Después, cambiad el rol. Ahora tú guías, no puedes permitir que le pase nada, siente la presión de saber que está en tus manos.

La frase de hoy: Delgada línea separa la coincidencia del destino.

Hoy, como cada miércoles, FELIZ por pasar un día más formando parte de "LA PISCIFACTORIA". Gracias chic@s :)


PD.: Se aceptan comentarios y seguidores con agrado. Como segundo consejo del día, acojan esta proposición, en breves dejaran de aceptarse y pasaran a ser exigidos. ¡Gracias! :D