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viernes, 30 de noviembre de 2012

MIRvivir





Que no es mal ni bien, sino MIR.

¿Hay algo más penoso en el mundo blogger que tener un blog y no hacerle ni caso? Sí. Explicar en cada remota nueva entrada porqué no le haces ni puto caso. Así que me niego. A estas alturas ya sabéis todos porque no estoy aquí tan a menudo y para los demás: mastercardmastercard y mastercard.

Lo verdaderamente increíble de todo esto es que ¡sigo viva! Sí, mucho más de lo que parece, aunque mucho menos de lo que me gustaría. Para los que me viven de cerca y no paran de oírme... mando un mensaje desde aquí: ¡Que no estoy tan mal que sólo me gusta quejarme! Mi madre llama a esto derecho al pataleo y es 100% necesario en mi vida.

Pero analizándolo bien, miro hacia atrás y ¡oye! que igual es verdad que estudio 8 horas al día, me hago el desayuno, la comida y la cena, pongo lavadoras, las tiendo, las recojo y las doblo, (hhhhhmm-inspiración) limpio el baño, las tazas del té y recojo los calcetines del suelo, hago simulacros, los corrijo y los recorrijo cuando cambian las respuestas una semana más tarde, (hhhhmmm-inspiración) llamo a mi tía, a mi madre, a mi abuela y al fontanero cuando se emboza el váter, voy al súper, recojo la cocina, me cuido sola cuando tengo anginas y nadie me ayuda, pero, tampoco me lo monto tan mal.

A pesar de todo ello, no me pierdo casi ni una. En este último mes he hecho tres escapaditas, a los olivos de Antequera, los rincones de Santiago y el casco antiguo de Girona. He disfrutado dos noches del "Festival d'art i cultura del Raval". He visto las playas más bonitas de Galicia. No me pierdo ni un solo Happy Wednesday teatral. He hecho "folga" cuando tocaba. Le he besado el culo a una leona, he abrazado a un apóstol y sabe Dios cuantos rituales paganorreligiosos proMIR más. He visitado a mis padrinos. Me he vacunado de la rabia y de la encefalitis japonesa. He visto el Códice Calixtino. Hemos intentado planear una ruta factible por la India, sin éxito. Y hasta me he comprado caramelos de eucalipto.

Y por eso, éste es mi noviembre en imágenes.













¡¡Feliz whatever!! Sería mucho pedir que supiese que día de la semana es ;)




































martes, 16 de octubre de 2012

Danzar




- Danzar, dice- me contesta mi yo más realista.

E igual tiene un poco de razón. A cualquier cosa le llaman danzar, le llamo, quiero decir. 

Y es que me lían. Yo soy de liarme fácil. ¿Qué te parece si en vez de ir los Nasty Mondays a trapecio probamos este curso nuevo gratis de danza contact acrobática? Y yo, que soy de fácil impresionar, en seguida me imagino dando saltos improvisados mientras una mano me toca la espalda, con alguna música jazz de película. Sí, yo soy muy peliculera.

Pero claro, en la imaginación -en la vuestra también- todo queda genial. Imaginadme. 



¿Ya? Pues no. Han sido dos horas de hacer la patata, la patata rígida. ¿Habéis probado a hacer una voltereta después de 15 años sin hacerla? Probadlo. Es la voltereta patata. No se necesita experiencia. Pero tampoco vergüenza. Tu compañero improvisado te pone los pies en el culo y te levanta por los aires (eso sí, cuando te sale, te sientes Dios). Te restriegas por el sobaco de un desconocido mientras sientes la música. Te caes de morros contra tus propios brazos, que creías bien apoyados en el suelo, ante la semiatenta mirada de 15 ingenuos más, que creían que parecerían plumas durante dos horas. Y acabas con una jam session de patatismo ilustrado.

¿Para qué? Para sentir como te deshaces de las raíces que echas durante 7 horas de biblioteca. Para asegurarte que tienes un cuerpo, aunque un tanto inmóvil. Para comprobar que aún te queda algo del sentido de la improvisación. Para asegurarte de que estás aprovechando todo lo que te ofrece tu ciudad. Y oye, porque sí, que la vida son dos días ;)

domingo, 7 de octubre de 2012

Pajarear





1: Divisar aproximadamente a vista de pájaro.
2: Pasar mucho de algo, por ejemplo, tu propio blog.

Tengo poco tiempo, aproximadamente 24h al día. No lo puedo detener. Y la cuenta atrás del tiempo, no se me renueva hasta el día siguiente. Como aún no he descubierto como aumentar mi número diario de horas, intento priorizar en importancias, obligaciones, necesidades y prescindibles.

Obligaciones: estudiar, limpiar el baño y disfrutar de la vida.
Importancias: limpiar los platos sucios, dormir, sacar la basura, ducharme, comprar vituallas.
Necesidades: comer, f****r, calentar el agua para el té, Happy Wednesdays teatrales, vida social.
Prescindibles: f****r, escribir en el blog, ponerme crema en los pies.

Como bien se puede observar, algunas necesidades básicas han pasado a ser prescindibles. Son los recortes en mi estado de bienestar. Pero también es verdad que seguir disfrutando de la vida sigue siendo un maximum en mi día a día.

Sigo luchando contra las polillas, eso sí, pero me sigo aferrando a cada segundo de tiempo libre (tiempo libre: Del lat. liber, era. Dícese del tiempo en el que mandas el estudio a tomar por culo. Que no es esclavo) para vivir mis pequeñas cosas. Unas veces más pequeñas que otras, hoy en concreto han sido aproximadamente los 630 km² que se ven desde el refugio antiaéreo del Carmel.

Hagamos un nuevo apartado. Rincones de Barcelona que deberías saber que existen. 
Éste es uno. Las mejores vistas de Barcelona 360º.  Autobús 28 desde Pl. Cataluña, 0'97€ (si usas T10) y darte cuenta de como dejas atrás el ruido de la gran ciudad, atrás y abajo, es lo único que se necesita para una ración de atardecer con aire limpio :)



Ya sólo me quedan infinitos rincones por conocer menos uno :D






Y ahora sé que el tiempo se puede detener.

viernes, 27 de julio de 2012

Crónicas MIRicas. vol.I





O el equivalente a un mes.


Y pasado uno ya "sólo" quedan seis.


Se cumplen los primeros 30 días de clausura el mismo día que llega la noticia de los cambios del próximo MIR. Es bien sabido que escogimos esta carrera porque nos gusta la emoción, la incertidumbre, improvisar... ¿veis la ironía? ¡un médico no improvisa! Nos basamos el algoritmos y ante la improvisación hiperventilamos y damos vueltas sobre nosotros mismos.


Un mes con sus correspondientes cuatro domingos de descanso, cuatro sábados de academia y sus 22 días de estudio, con todas sus mañanas y sus tardes. Suficientes para adoptar mil nuevas técnicas de estudio - ahora existe la libreta por orden alfabético y los post its de colores pegados en el armario-; para descubrir que si duermo más de seis horas por la noche, durante el día me muero de sueño (increíble pero cierto, llevaba toda la vida haciéndolo al revés); decidir con qué bolígrafo se escribe mejor, con una letra más bonita y más deprisa; probar infinitas medidas antisueño -el chicle, la siesta con baba sobre la mesa, el té, el agua, la manzana, el paseo hasta el baño, el twitter- todas sin éxito; aprovechar que no es verano para mí y ponerme a régimen tres veces con sus respectivas recaída; escoger EL sitio en la biblioteca. O cosas tan absurdas como intentar usar una agenda cuando las he odiado toda la vida o sustituir mi lápiz -el de toda la carrera-.


Mil y una oportunidades de exprimir al máximo esta cabecita loca. Es un proceso de experimentación diaria ultraorganizada. ¿Incongruente? Puede que sí. Pero hiperventilar y dar vueltas no beneficiaría a nadie.


Y, para celebrar este primer mes, justo hoy he visto un anuncio que decía algo así como "Para que tú que te has quedado en casa estudiando no te pierdas nada de las vacaciones familiares" ¡Tendrán valor! Me pierdo las vacaciones familiares, que no es poco. Eso sí, disfruto cada domingo de no-estudio como si fuese el último. 




Y ¡¡por fin es viernes!! ¡¡Feliz fin de semana de no-estudio a todos!! :)


PD.: hoy, de una vez por todas, cerré el expediente. Me dieron un título provisional. Creo que, a efectos prácticos, tengo ya mi título de médico en mano :)


viernes, 20 de julio de 2012

Egogirar





A mi alrededor. Yo, mi, me, conmigo y mis uñas.


Me empiezo a convertir en autómata. 
Suena el despertador, las 7:05. Maldigo el mundo. Resuena una y otra vez hasta las 7:35 -porque sólo puedo poner la alarma en horas que acaben en 5, soy así, rara-. Me levanto, pelos de loca, ojos de besugo, boca de pato -después mejoro, un poco-. Pongo una taza con agua en el microondas, siempre la misma, tengo más, pero uso esa. Me ducho. Me visto, porque está mal visto salir a la calle desnudo, aquí al menos. Desayuno sentada en la terraza, cada día lo mismo, aunque a veces, sólo a veces, cambio el sabor del té. Me pregunto cómo es posible que yo aún esté luchando por despegar los párpados y la abuelita de enfrente ya esté tendiendo la lavadora. Salgo de casa. 


Llego al Clínico, atravieso la desesperante puerta giratoria, son entre las 9:05 y las 9:20. Subo a la biblioteca y estudio. Me aburro. Miro Twitter. Estudio. Mastico un chicle con sabor a ambientador que, sospecho, es de liberación prolongada de sueño maligno. Estudio. Por suerte, como en casa, desconecto. Vuelvo a estudiar. 


Llego a casa a las 20h -aprox-. Rezo para que mi compañero de piso esté haciendo la cena y me invite. Y, después, muero. 


Suena el despertador, las 7:05. Maldigo el...


Y en estas circunstancias, he ideado el mejor y más barato método indicador de "es momento de que hagas algo por y para ti": el nivel descamativo del esmalte de uñas. Cuando el índice "zona aún pintada / zona carcomida" es menor o igual a 1 suena la alarma y es el momento de aplazar el apasionante mundo del ratón de biblioteca, hacer un esfuerzo y dedicarme tiempo. Me doy una ducha más larga de lo normal, me compro una crema hidratante que huela bien -espacio publicitario gratuito: Mercadona tiene unos botes increíbles de mil olores nuevos- me arreglo las uñas y a veces, incluso, ¡¡me depilo!!. 


Y, oye, parecerá una tontería, pero volverse a sentir mujer a mí me hace muy feliz.


Nivel de felicidad: uñas de manos y pies color verde esperanza :D




Y no solo eso, sino que cualquier excusa es buena para probar mi cámara nueva :)

martes, 29 de mayo de 2012

Stanbyar






Mi vida hasta nueva oportunidad o nuevo aviso.


La orientación temporo-espacial es una cualidad que siempre ha estado sobrevalorada - al menos nosotros, los médicos, la valoramos mucho antes de decir que estás loco-. Esta mañana se oían los pájaros, creo que eso quería significar que era fiesta, no había coches, la biblioteca de costumbre está cerrada, hay que irse a la de los domingos. Sí, es fiesta. ¿Orientación tempoqué?


Un culo cuadrado, un cuello lleno de nudos, una lucha con el balance hidrosalino y mis diecisiete últimos días de universitaria. Eso es lo que tengo. Y se dice así de fácil.




Lo que también tengo es 0 tiempo libre. Y cuando digo cero, me refiero a tener que calcular los segundos de más en la ducha si quiero poder comprar para seguir comiendo la próxima semana.
Eso sí, aún puedo permitirme sentarme para desayunar, una de mis pocas costumbres sanas, y ahora lo hago mirando al.. ¿sur? -Siempre he tenido problemas para orientar los puntos cardinales en Barcelona, yo, la de la brújula...- con vistas a Montjuic y la paz de un día de fiesta (fiesta para los que no estudian, quiero decir).






Ahora doy vueltas a las manzanas de mi nuevo barrio intentando recordar dónde está cada cosa y deseando tener tiempo libre para descubrir cada rinconcito. Ahora vivo cerca de Raval, que de momento me tendrá que esperar. Ahora tengo una terraza kilométrica para tomar un sol que no me va a dar. ¡Ahora estoy muerta de ganas para empaparme de barrio nuevo! :D






 Y antes de irme ¿queréis un consejo?  -ahora solo leen los que digan "síííí"- Nunca (y sí, digo nunca) os mudéis a menos de un mes de un examen. 

jueves, 12 de abril de 2012

Delacroixar



El que lo sepa pronunciar que levante la mano.


Vamos aprendiendo a aprovecharlo todo. Todo. Escucho a cada paso que doy aquello que me llama. Trato de no centrarme únicamente en el inicio y el final o me perdería todos los medios. Por suerte, no tengo demasiadas obligaciones reales ahora mismo y dejo que mi yo más impredecible se apoderé de mí algunas horas. 


Y así es como acabas, cuando creías ir de camino a casa, sentada en el parque de la Maternidad, un mediodía de sol espléndido, aprovechando dos de tus horas para empaparte de esos rayos que, aunque yo ayer no lo sabía, hoy nos han quitado, mientras ves la vida pasar, que de vez en cuando no está mal del todo dejar de ser tú el que pasas por la vida.  




Y así es como acabas, después de unas cuantas horas empapándote en la falta de sol y en alguna que otra gota, en sarcasmo de Twitter, en malas noticias y en recortes de derechos, quedando para ver una exposición de Delacroix. Que como ya dije, yo la pintura...entender no es que acabe de hacerlo, pero si a hablar se aprende hablando, a andar se aprende andando y a escribir se aprende escribiendo, digo yo que a apreciar el arte se aprenderá apreciando.


Y así es como pasas, otras dos horas de tu vida, sumergida en un mundo seminuevo. Últimamente estoy un poco cultureta, no lo negaré, pero empezaba a sentirme un tanto vacía de todo aquello que no era medicina. Como que había ido ocupando un espacio que no le pertenecía, que no estaba reservado para ella. Ahora, voy aprendiendo a aprovecharlo todo. Todo. Y escucho a cada paso que doy aquello que más me llama. Y por eso, soy un poco más feliz :)

sábado, 31 de marzo de 2012

Empalmar



Hoy es uno de esos sábados con sabor a domingo, postcervezas, postsemana larguísima. He hecho de mi última semana un lego de actividades imparable y lo haré también de mis próximos diez días.


A pesar de no haberlo plasmado aquí, algo un poco contradictorio, en cinco días he tenido tiempo de ir al teatro dos veces, de pasar una huelga general -con todo lo que conlleva-, acabar las prácticas de la carrera (esto se merece, como mínimo, una ola ¡o dos!), seguir dándole de comer a mi surrealismo de vida, ir a comprarme unos zapatos, no comprarlos, y volver a casa con la tarjeta suplicando clemencia, tener preparada la guía de viaje de Copenhague, comprar unos billetes de autobús destino Vitoria -a estrenar esta noche- y muy probablemente me olvide de algo...


¿Balance de horas en estado inactivo? Cero. Y así es como se disfruta la vida. Alguien (su blog, aquí) una vez me dijo "No dejes nada a los gusanos". Y en eso estamos :)


¿Recomendaciones? Sí.


Para los que os gustó "Amor, sexo y otras pamplinas con las que se entretiene el ser humano", llega ahora "Cabaret de féminas", en el Café Teatre El Llantiol. Una sucesión de sketchs entre rozando el absurdo y la perversión, para reírte y desconectar un lunes cualquiera y olvidarte que te queda toda una semana por delante. Si, además, se ensañan contigo durante 2 ó 3 minutos cantándote "pero que guapa que eres", sales con la autoestima en alza para tus próximos 7 días -tip proautovaloración-.


En el lado completamente opuesto, para un viernes, antes de dar rienda suelta al libertinaje del fin de semana y para creerte que aún puedes acabar una semana siendo un  completo intelectual gafapás: "Un disgust danès" en el Tantarantana (esta palabra me hace reír y pierdo toda mi credibilidad en un segundo). De ésta no desvelaré nada. Id y luego hablamos. Si tenéis la suerte, como nosotros, de poder ir un día en el que después los actores y el director hacen coloquio, entonces ya, os morís de vuestra propia intelectualidad, hacedme caso.


Ahora, a seguir con mi mochila viajera, mi recaudación de música nueva, de películas y de energydrink para todos los cachivaches electrónicos que van a hacer de mis 8 horas de viaje en autobús un trayecto mucho más ameno, ¿verdad que si? (léase con voz amenazante y mirada inquisidora hacia ellos). Tengo más que experiencia en autobuses nocturnos que van a Euskadi y sé lo que me espera. Eso sí, sé también lo que me espera cuando llegue allí :)


Y a mi vuelta, menos de un día para deshacer una maleta y preparar la próxima con destino Copenhague. Por lo que ahora me diréis "¡¡pero qué bien vives!!" y yo responderé "hago lo que puedo" -ésta es una conversación que he tenido con mucha gente a lo largo de mis últimos años-. Y no os faltará razón :)












- Cerrado por vacaciones :) -















jueves, 22 de marzo de 2012

Chapotear





En buen rollo.


Hoy me levanté con ganas de pisar charcos. Ganas de saltar bien alto y caer fuerte, salpicar al malhumorado que pasase por mi lado, guiñarle un ojo (si supiese...) y seguir mi camino, tan contenta.
Me gusta que llueva, me gusta el cambio drástico que supone en nuestras vidas mediterráneas mal acostumbradas al sol y a esa dieta de la que todos hablan, me gusta que se me mojen las pestañas y tener que sacudirlas rápidamente para que dejen de pesar, me gusta llevar el pelo corto cuando llueve porque odio llevar paraguas. Me gusta que llueva, dos días, después me canso, pero hoy aún era sólo el segundo.


A estas alturas, es ya difícil esconder que soy emocionalmente muy inestable. Igual me paso una semana reptando que otra saltando de rama en rama - ¿podría decirse que soy mamfibia? - Pero, si algo me considero es afortunada de ser capaz de hacer un esfuerzo para trepar por la vida. Así que, después de que mi karma se me rebelase, había llegado el momento de disfrazarse de ese tal ave Fénix. 


Llevo una semana empapada en buen rollo. He conseguido mantener a raya el pequeño caos que suele reinar en mi habitación (sí, mamá, me lo dijiste...). He disfrutado de mis largos días en quirófano - a pesar de no gustarme -, metiendo la mano (simbólicamente hablando, que se os tiene que explicar todo) en todo aquello que podía y sintiéndome una más. He adelantado trabajo, que bien sabido es lo genial que sienta. Empiezo a querer llorar de alegría cuando acabamos un pase entero de nuestra obra. Me he sumergido en la música cada segundo que he podido, compartiendo mi tiempo entre "Les mots d'amour" y la música ensalza ánimos de Zaz (gracias ^^). 
Y así, hasta empezar a dar saltitos cuando subo las aceras, con ese aire de despreocupación que se ve en las películas dónde la protagonista de repente se pone sola a bailar, en medio de una plaza abarrotada, ante la atónita mirada de los demás sosos que pueblan el mundo.


Ahora reina un sol majestuoso que hace que me reflejen las gafas, mientras me balanceo en la hamaca ya preparada para los días de primavera.


Atentos aquellos que viváis en Barcelona, si veis una loca con el pelo cortado como una niña de la calle gritando "mon amouuuuuur, mon amouuuuuuuuur!!" soy yo. Apartaos, puedo ser contagiosa :)

jueves, 8 de marzo de 2012

No permitirlo





No permitir que decaiga.


Los ánimos empiezan a flaquear. Al principio te haces una coraza, muy fuerte, muy gruesa, con todo lo que pillas que se pueda reciclar: fotos antiguas, su cepillo de dientes, sus regalos (pocos), su ropa, montañas de pañuelos usados de lágrimas pasadas (motivos por los que no vas a sufrir más, por suerte, aunque ahora tengas otros) haces una especie de "compost" y te moldeas una armadura, perfecta, hecha a tu medida, incluso te queda bien... ¡¡si estás buenísima!! Sales a la calle, con tu cabeza bien alta, tu colorete recién puesto, tu sujetapenas no te deja respirar y como no respiras, no piensas y todo va perfecto. La gente siente tu fuerza. Sientes que ellos la perciben y aún te vienes más arriba. Tus amigos te rodean y no dejan que ningún monstruo se te acerque. Los dragones están lejos y los fantasmas más (algunos sí se acercan, pero eso también te sube la moral).


Pero, tus amigos tienen sus propios animales fantásticos acechándolos, los días pasan y poco a poco, el caparazón pesa. Podría haberlo hecho sólo de papel y así duraría más con él puesto, pero no habría cumplido su primer propósito. Y te lo quitas a ratos. Y... ¿a alguien le ha pasado que su propia coraza se le ponga tonta y le pegue? La única forma de tenerla de mi lado es llevarla puesta... la muy p*** me ha salido rencorosa, como yo (ya lo dicen "tarde o temprano, toda coraza se parece a su amo")
Así que te la quitas un ratito, te pega, intenta hundirte y la única solución es volvértela a poner.


Hoy me la he puesto para redecorar mi habitación. O redecorar mi habitación ha sido mi envoltura. O no ha sido redecorar, sino decorar. O completar, en todo caso. Llevo más de 6 meses aquí y aún tenía las cortinas sin poner. Y, amigos de lo retro, mi espejo de trocitos. Es vintage literal, era de mi madre cuando era joven (sí mamá, aún eres joven, no te preocupes) y me lo regaló porque estaba roto y lo iba a tirar. Podría ser un síntoma de diógenes o  podría reconocer que combinado con los espejitos de "jalata" de marruecos quedan perfectos. Los tenía en mi habitación antigua y hacía tiempo que quería volverlos a poner.
Y justo después, he decidido que quería un cabecero y que tenía que ser un elefante. Y me he traído el Ganesh más bonito de la tienda Nepalí que hay cerca de mi casa. 

Y una cajita, roja, con flores chinas, para guardar pendientes, que siempre los tengo por ahí sueltos.






Una armadura y mantenerme ocupada. La forma más factible de no tener que recoger mi estado de ánimo de un suelo encharcado. Para venirse arriba: pequeñas cosas, un Ganesh (algunas pequecosas son un tanto caras...), un espejo donde ver lo bien que me queda mi coraza - y que me recuerda que las cosas rotas pueden seguir luciendo-  o una habitación más completa, con más personalidad, más yo. Todo vale. En el desamor y en la guerra... (los refranes están para cambiarlos al gusto). 






Y puestos a cambiar refranes: A amor mal correspondido...patada en los cojones :D

lunes, 6 de febrero de 2012

Engrandecer





Las pequeñas cosas.


En este "Nasty Monday" después de un más que disgusting fin de semana, amenizado únicamente por mi refugio y un buen té con amiga (o una buena amiga con té), de repente te paras en seco y te dices "ey, ey, ey, ¿pero qué estás haciendo? ¿a qué estás esperando? que la vida no se viene arriba sola...". 
Y no sé si va a ser el final de EEE (Este Eterno Enero), que por fin se ha largado (sí, por fin te has dado cuenta, no te queríamos aquí...), pero parece ser que no soy la única en medio de una montaña rusa emocional, ni la única que está haciendo piruetas para mantenerse en pie en medio de su vida.


Así que es el momento de volver a cogerse con fuerza al positivismo y darse cuenta de que la dueña de mi vida soy yo (al capítulo de "la dueña de mi mente soy yo" aún no he llegado, tengo que seguir practicando) y de mí depende que ésta se venga arriba. De mí depende que todas esas cosas pequeñitas me sepan a mucho. 


Y en ello estoy :)

Estoy de vacaciones. Música de fondo (nueva, que no conozca, porque si la conozco canto...no lo puedo evitar) y un libro -más que requetesobado- que mamá me ha obligado a leerme dejado: El poder del ahora. El nuevo prefacio, el prefacio y el prólogo prometen. El libro aún no lo sé, que se han puesto pesados con las presentaciones. Pero parece ser que es de esos "Best Sellers" después de los cuales todo el mundo empieza a caminar descalzo, pinta sus casas de color arcoiris, se compra un unicornio (hembra, con unas trenzas largas que poder peinar por la noche) y desayunan crispis de purpurina, para siempre siempre jamás. ¡Y a mí me encantan los crispis!

Para rematar, tengo en mi haber un billete de ida y vuelta a Granada, como derecho de reentrada durante cinco días a mi exvida de Erasmus, culpable de que yo tenga que plasmar las alegrías de la vida por estos lares. Es una pena que con esto de las compras electrónicas no pueda tener un billete tangible, pero si cierro los ojos me lo imagino calentito en mis manos, como cuando en Parma salían las cartulinas recién impresas color salmón y gris a cuadraditos que debían ser validadas en aquellas máquinas viejunas y amarillas mientras se escuchaba de fondo "Allontanarsi dalla linea gialla!".



Bastante más feliz ahora que soy consciente de esas cosillas que me rodean y que, en gran parte, están en mis manos :)

¡Feliz "Nasty Monday"!





Y reedito: ¡¿Pero qué me pasa?! Que además de todas estas ñoñeces, se me olvida lo más importante... ¡¡he aprobado psiquiatría!! 

jueves, 2 de febrero de 2012

Re-la-jar-me





Pre-examen.

Sí, pre. Hasta ahora siempre había considerado que el día del examen es sagrado. No se estudia. Pero ya van dos exámenes en los que decido que la tarde anterior también lo es. Leérmelo una vez más no va a cambiar mucho los resultados ¿no?

Así que esta tarde he decidido que me valía más la pena una buena charla relajada en una cafetería con semiencanto. Con sus cupcakes, sus muffins y sus brownies. Historias de amores, desamores, hombres, viajes, futuro... Y una infusión calentita, para contrarrestar el frío que hace fuera. Sin teína, ya no me hace falta, gracias. ¡Ah! Y un croissant, de mantequilla :)

Y para rematar, un baño caliente. Yo, conmigo y mis circunstancias. He tenido que pedir la bañera prestada y conseguir un tapón universal (que lo único que ha tenido de "universal" ha sido venir de China...). Sí, cuando vives en casa y quieres un baño solo tienes que abrir el agua caliente. Cuando vives en un piso de estudiantes, da igual que haya tres baños, no habrá ningún tapón que encaje, seguro. Esto es así.

Con este relax y todas mis manías supersticiones (estrenar ropa, el collar de la suerte, la vela que enciende mamá y la estampita de las causas perdidas) que haré mañana, como cada vez, para el examen... Nada puede salir mal, ¿no?


Y con esto y un bizcocho... Goodbye! Au revoir! Ciao! Adéu! ¡Adiós! biblioteca. No me vas a volver a ver el pelo en una larga temporada. Larga :)



lunes, 23 de enero de 2012

Mañana





Mejor. O pronto, al menos.

Hay épocas que la vida se te tuerce. Esto también es así. 



Crees que tienes un camino, una vía libre y, de repente... ¡un cruce! Y no sabes muy bien el porqué, pero oye, no es un cruce bien señalizado y encima tiene piedras, agujeros y poca visibilidad. Siempre viene todo junto. 


Total, que una mañana, de "Nasty Monday" concretamente, te despiertas y tienes un regalo, en formato musical, esperándote en el correo. Y te recuerda que "ESTO TAMBIÉN PASARÁ" (Gracias mamá, gracias Jorge Bucay, por regalarme también esta frase). Que mañana todo irá mejor. 


Gracias Tami, me ha hecho llorar (¿para qué nos vamos a engañar?), pero al final de la canción tenía una sonrisa llena de esperanza :)









lunes, 16 de enero de 2012

Golosear





Como medida anti "Nasty Monday". Científicamente testado.


Los lunes apestan. Huelen mal, saben mal y por lo general, van mal. Ésto es así. Y punto.


En esos días en los que recortarías una sonrisa de la portada de algún dominical para pegártela en la cara... a veces el primer cambio empieza después de la ducha, es el pistoletazo de salida. Cuando te obligas a moverte sí o sí. Con ganas o sin, pero en movimiento, para que se vayan recargando los ánimos. Yo es que tengo una dinamo orgánica. 


Cumplir con tu deber ya sube un poco los ánimos, pero no siempre es suficiente. No, los "Nasty Mondays" no lo es, definitivamente. 


Contra el asqueroso lunes solo funcionan, olvidarte del tamaño de tu culo y 1g/día de Irse de cañas con amigas, por vía oral; Queso Gruyere y chocolate recién llegados de Suiza, al llegar a casa, 60mg de preparado granulado para vía oral y Bolsa gigantesca de chucherías vía sublingual combinada con Película "El árbol de la vida" en gotas para vía oftálmica. 


El árbol de la vida DVD. rar, descarga completa :)








PD.: Para los que se hayan quedado pensando en el "Científicamente testado", tenéis una oportunidad de change un poco el world firmando por "La casilla de apoyo a la ciencia en la declaración de la renta 0'7%" en Actuable. Os quedan 15 días :)

jueves, 12 de enero de 2012

Caprichear



Por que me lo merezco. Y punto.


Primera jornada completa de estudio productivo de verdad. Objetivos cumplidos. Nivel de moral, alto.


Modo ON en: repetición del despertador durante media hora más de lo previsto; frío en la parada del autobús; uso de subrayadores y post-its de colores; comer frío porque han desaparecido los microondas; dormir la siesta en la biblioteca, sin vergüenza; Burn; horas y horas de gafas puestas; ganas de recompensa a la salida.


Así que como estamos de rebajas, bonus track: ¡compras! :)
Espero poder recompensarme de una forma menos consumista durante el resto del mes.


Y mañana, examen. Pero de "mentirijillas".

sábado, 7 de enero de 2012

Avituallarme





Para un mes de reclusión y/o reclutamiento.


Con un mes de estudio por delante y dos exámenes como objetivo, a partir del "Nasty monday" me esperan cuatro semanas de estudio a discreción y reclusión bibliotequil de la que ya no me puedo zafar. 


Primera campaña, destino rebajas. Jerseis lanudos y gordotes nuevos para estar bien cómoda (y guapa, que hay que seguir pareciendo persona) y unas buenas botas de piel estilo militar "made in Vietnam" (cruel, lo sé, pero me viene al huevo para mi comparación con el ejército...) que aguanten vientos y tempestades.


Segunda misión, un buen corte de pelo, cómodo y útil. Es decir, rapada al #13, de nuevo. Esta vez yo sola, máquina en mano y yo, en una lucha cuerpo a cuerpo. ¡Y mis buenos 2 cm me han salido después de tan sólo mes y medio!


Y preparada... lista... ¡ya! Mañana, vuelta a Barcelona. Si hasta ahora no sabía en que día vivo, por culpa de las fiestas, dentro de día y medio... desorientación temporoespacial total y absoluta. Única regla VIP, saber cuándo es domingo, porque hay que cambiar de biblio, que la mayoría cierran.


Desayunaré subrayadores, una buena ducha de té, para comer 8h de apuntes, un termo de minisiesta después de comer, horas y horas de culo pegado a un libro, un descansito de 15 minutos de post-its, cenar fotocopias y dormir guaraná. ¿Era así, no? Bueno... ¡Qué más da!


Dentro de unos días me arrepentiré de lo que voy a decir ahora mismo, pero... ¡hasta tengo ganas! De nuevo me hace falta un poquito de rutina. Ropa nueva, cabeza nueva, apuntes limpios esperando a ser subrayados y tour bibliotequil a la vista. ¡Yuhu! :)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Forzar la suerte







Porque a veces... ¡o la pones entre la espada y la pared o se niega a dejarse ver!


Llevo unos días que parece que me ha mirado un tuerto. 

El miércoles, por circunstancias de la vida (nunca mejor dicho...) no hubo teatro, iba a ser la última jornada teatral del 2011, pero acabamos "celebrando" que cuando ya no puedes disfrutar la vida, es mejor dejarla marchar... La que iba a ser nuestra "última cena" cena caníbal (no comemos placentas como los cienciólogos, pero comemos sushi hasta que nos sale por las orejas...), acabó siendo la "última cena" de sólo seis...
Ayer, me levanté un poco pachucha  e intentando evitar que siguiese la mala racha, me dije: Patri, píntate bien esos ojazos que tienes (no, no me hace falta abuela... Abuela no te enfades), sal a la calle y ¡cómete el mundo! De paso, pensaba aprovechar, ensordecer con el ruido de la tarjeta y volver a casa cargada de regalos. Pero, resulta que el tuerto me seguía mirando de reojo, ¡el muy c...! y "el regalo" que buscaba parece estar agotado en TODA España, pero... ¡¡qué os pasa!?, ¿me leéis la mente?, ¿tan poco original soy?, ¿tan al día estoy?

Más tarde habíamos quedado para disfrutar de un poco de teatro gratuito, pero como somos españoles y estamos genéticamente modificados para llegar tarde... lo hicimos, llegamos tarde, ¡dos minutos! y nos cerraron la puerta... ¿será actor el tuerto? En fin... decidimos pasar una buena tarde en compañía, ir de tiendas juntos, merendar y hacer tiempo hasta el siguiente pase de teatro... al que no pensábamos faltar, todos, excepto Mónica... que acabó sola en el cine. La obra resultó ser el mayor tostón que nos podíamos haber tirado a al cara (espero que nadie de la "Mostra de teatre d'hivern de la UB" lea esto...). Y me fui a casa, con mi bronquitis, mis escalofríos y todo mi malestar. ¿Podía haber ido peor?
Esta mañana, me desperté sin despertador, (¡bien!), me hice la maleta y salí volando para volver a casa, por Navidad, como El Almendro, cogí un taxi, porque llegaba tarde... y tras 10 minutos de cola... la chica de delante mío ¡se llevó el último billete de autobús! 



Y ahí ya me planté. Cogí a la suerte por los cuernos y le dije... ¡vete a joderle la vida a otro! Así que me me dirigí al conductor y, cual perro abandonado, le pedí que me dejase subir si había faltado alguien... y ahí estaba yo, en el autobús en el que no había plazas. ¡Triunfadora! :)


Así que todo esto me ha hecho pensar. ¿Qué es lo que pudo ser y no fue? Cuando por decisiones del azar (espero, porque como de verdad haya un tuerto... ¡juro que me lo cargo!), se te van cambiando todos tus planes... ¿habría sido mejor lo que esperabas que pasase que lo que al final pasó? Es lo que en economía llaman el "coste de oportunidad". ¿Habría encontrado el regalo que al final encontré si hubiese encontrado el primero? ¿Habríamos tenido esas conversaciones tan interesantes si en vez de cenar seis hubiésemos sido veinte? ¿ Habría sido la primera obra igual de tostón y encima no habría disfrutado de una tarde de paseo en compañía? ¿Lo pasaría mejor Mónica viendo "The artist"?


Nunca lo sabremos, así que me quedo con MI SUERTE y feliz por haber llegado a tiempo a casa :)

jueves, 17 de noviembre de 2011

Descansar





Mentalmente hablando.

Hoy no hay siesta. Decidido, cuando tengo cosas que hacer me sientan mal. Me cuesta despertarme y ponerme en marcha. Me aturden el cerebro.

En medio de una semana frenética. Ni siquiera ha habido "Happy wednesday". Demasiado ajetreada, demasiadas cosas en esta cabecita loca, responsabilidades por delante, examen, academia, votar, ¿algo más?

Así que, a cambio de la siesta, me he dado unos minutos de descanso físicopsíquicoemocional en mi hamaca. Sí. Tengo la suerte de tener una hamaca colgante en una terraza cerrada en la que casi no hace frío. Desde aquí, se ve el Tibidabo, imponente, las nubes grises que están volviendo a cubrir Barcelona se mueven a su merced, haciendo dibujos, campando a sus anchas por el cielo, tomándose su tiempo, buscando su sitio. Se oyen los coches pasar, pero no es un ruido molesto, es casi armónico. Me hago un ovillito abrazando mi té preferido (gracias Jessi, si alguna vez lees esto, por hacerme descubrir que el te chai es el mejor del mundo), la taza me calienta las manos y el punto donde está apoyada en mi barriga. No cierro los ojos. No me duermo, pero no pienso. Aplico mis pobres conocimientos de yoga y cuando mi cabeza intenta pensar, siento la respiración, el aire entrando por la nariz y llegando a los pulmones y así, de nuevo, me olvido de pensar.

Y al despertar de este sueño no onírico, me doy cuenta de que éste, a falta de otros, ha sido y va a ser mi momento feliz de hoy y me dispongo a escribirlo, porque éste es mi sitio de los momentos felices del día :)

lunes, 14 de noviembre de 2011

Hacer propósito de enmienda





Aún sabiendo que volveré a caer. No volveré a dejar 
trabajo atrasado.

 


Hoy vuelve a ser lunes. Sí, mido la intensidad, felicidad y las expectativas puestas según el día de la semana que sea. Y si me decís que vosotros no, no me lo creo. Pero últimamente los lunes, que hasta ahora eran un día sin más, deprimentes a veces, sí, pero insulsos, sin emoción, ¡se me están volviendo rebeldes! Según la revista "Muy interesante" el peor día de la semana es el martes, pero yo discrepo. 
Sobre todo cuando vienes de pasar cinco intensos días de "kit-kat" absoluto de la vida real con tu pareja.
A parte de mi nuevo apartado de los miércoles, voy a tener que coger la iniciativa de la Sala Apolo y crear un "Nasty Mondays para arreglar".




Como se va intuyendo, el día no empezó nada bien. Tenía que ir al banco a hacer un ingreso del viaje de final de carrera (inciso, a ver si va a ser el viaje lo que le da vidilla a mis lunes..., sigo) pero al llegar, mi número de cuenta tenía 21 números. Podría haber optado por quitarle un número al azar y probar suerte...pero seguro que las posibilidades de pérdida eran bastante mayores, así que no lo hice. Escogí la opción correcta, que suele ser la que más pereza da y más de mal humor te pone, y volví a casa a comprobarlo. El problema era fácilmente solucionable, sí, pero llegué tarde a prácticas. Justo el lunes, el día que el médico piensa que llegas tarde porque aún te dura la resaca...
¡Bah! Al final la mañana fue bastante bien, si eludimos la parte en la que mis pacientes, que tienen depresión, se pasan la mañana llorando y yo tengo que forzar mi mejor sonrisita de "venga mujer, arriba! arriba!"
No estaba yo para tirar cohetes, pero salí de allí soñando con la siesta que me iba a echar después de comer, hasta que me despertó de sopetón la lluvia...y esta vez no llevaba paraguas. Así que agaché la cabeza y caminé lo más rápido que pude, sin correr, hasta casa y al llegar...¡los ascensores no van! ¡Y vivo en un séptimo! En serio, ¿pero qué le pasa a este maldito lunes? Y entonces fue cuando vi, que era el momento de aplicar el "siempre hay una parte positiva" y el "tú arreglas este día como que te llamas Patri"

Así que después de decirme que mañana tendré el culo más duro que ayer, gracias a esos maravillosos siete pisos de escaleras, me decidí a solucionar este oscuro lunes y me apliqué un "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Que cuando lo acabas da una sensación de autosatisfacción que no puedes con ella :)

Pues eso, que cogí un trabajo de Gestión hospitalaria que tenía pendiente sobre "los recortes de sanidad" y me puse a escribir sobre economía como si supiera. Eso también es divertido, probadlo. Sin levantarme hasta acabar.

En algún momento, como estaba parca en palabras y me hacía falta imaginación, recurrí al proyecto de una amiga. Es una Escuela de Competencias (que os invito a visitar, pinchando el enlace), entre ellas la creatividad e innovación, así que pensé que me podría ayudar. Después de echarle un vistazo, vi que no podría ayudarme con mi trabajo de gestión, a eso tendría que enfrentarme yo solita, pero  sí que es un proyecto muy pero que muy interesante, basado en el desarrollo de competencias útiles. Sobre todo ahora que el mundo laboral está como está.

En fin, que ahora estoy por las nubes, que ese trabajo me estaba ya pesando mucho a las espaldas, cada vez más, y encima se me acababa el tiempo. Y además, le he dado una nueva utilidad a mi escritorio, para pasar a ser lugar de estudio en vez de trastero :)

Y con esto y un bizcocho... ¡Feliz Nasty Monday! (otro día, ya si eso, que rime...) :D

lunes, 7 de noviembre de 2011

In crescendo




El ritmo. Del día.

Y es que después del día "pian piano" de ayer, el de hoy no pintaba mucho mejor.

Debo darle las gracias y otorgarle el premio al "mejor aguafiestas del fin de semana" a mi gran resfriado otoñal. A él debo agradecerle también mi cara de lerda (boca semiabierta y mirada de perro pachón), mi nariz de pimiento morrón y mi voz gangosa. Así que esta mañana, ésta era mi situación. Se me planteaba por delante un día poco interesante, cuya mayor emoción iba a ser la caja de antihistamínicos que iba a estrenar.
Me propuse intentar mejorar el día y decidí estrenar ropa (creo que fue ahí cuando pulsé, sin querer, el botón grande y rojo de "¡warning! día emocionante a la vista"), camisa vaquera nueva y cinturón nuevo "estilo western", fruto del fin de semana de compras con mamá.
Todo empezó a animarse justo después de vestirme, me avisaron de que ya estaban las notas del examen que hice hace dos semanas. ¡Crisis! Después de un año de Erasmus en Italia donde te decían las notas al momento, ya no me acordaba de los nervios, el mal cuerpo y el temblor de manos que me entra cada vez que tengo que mirar una nota por internet. Busca la página, pon la contraseña, espera (mis ordenadores nunca han sido muy rápidos...), busca el archivo, búscate a ti y...¡sorpresa! Aprobado. ¡uf! ¡gracias! Primera emoción del día. Con sonrisa y todo. Y eso que es difícil reír y sorber mocos a la vez...
Al menos salí de casa más animada, dirección a la biblioteca (destino al que no llegué), con la intención de adelantar algo de trabajo que tenía (y sigo teniendo...)  pendiente. Mientras intentaba solventar unos problemillas de unos asuntos del viaje de fin de carrera (sí, otro amasijo de preocupaciones más) pasó un amigo corriendo, con la mano en la cabeza y la cara ensangrentada. ¡¿Eh?!
Sí. Y a partir de aquí es cuando el título del post de hoy cambia a: Crónicas de urgencias.
Se había dado un buen golpe en la cabeza  y todos sabemos que la sangre es muy escandalosa y que tras limpiarla todo parecía menos impresionante, pero era posible que necesitase puntos. Así que, los dos a urgencias, con la bata blanca puesta para que nos atendiesen antes. Parecía que funcionaba. En todos los papeles ponía: paciente "de la casa", incluso remarcado con fluorescente amarillo. "De la casa". ¡¡¿¿De la casa??!! Ala. Pues ya podemos aplicar el refranero español. "En casa del herrero..." o "Donde hay confianza..." ¡Casi cuatro horas para 2 miseras grapas! Eso sí, las horas en urgencias, si tienes paciencia (he aquí el significado de "paciente") pueden ser muy divertidas. A las viejas les encanta quejarse y gritar "enfermeraaaaa, me hago pipí", "enfermeraaaa llevo aquí ya dos horas y estoy operada tres veces de corazón", pero la palma se la llevan si el del box de tu lado grita: "enfermeraaaaa, es pescado! pescado!" Y ante esto, saquen sus propias conclusiones.

                         
Foto gore no apta para aprehensivos.
  

Pues sí, al final, día completito donde los haya. Las apariencias engañan, así que coged con ganas cualquier día, por malo que parezca al principio, porque siempre está a tiempo de dar un giro de 180º. 

Eso sí, mi cara de peggy sigue aquí y mis pañuelos parecen de alambre de espino, pero si tengo suerte, aún puedo dar pena y que alguno de mis compañeros me haga la cena :P