En agua.
Llegar a Barcelona, después de llevar horas viendo noticias sobre los incendio de La Jonquera, y que se te caiga el alma a los pies al ver los tejados de la ciudad emborronados por el humo y con un ,bastante, fuerte olor a quemado, que se nota incluso dentro de casa. Que te entren ganas de llorar.
Decidir que tienes demasiado sueño y morriña -sí, algunas veces al volver de casa me pega fuerte- para ir a la biblioteca, a fingir que te concentras, que te quedarás en casa -¡ojo! autoengaño- y estudiarás aquí, aquí, a 23 de julio, seguirás estudiando. Con seis meses por delante aún.
Leer las noticias. Recomiendan a Grecia que vuelva al Dracma.
Leer y releer (esto ya me viene del domingo) que "las malformaciones del feto no serán un supuestos para abortar" - respecto a esto y sobre como yo juré "sobre todo, no ejerceré la maleficencia" y lo que opino en cuanto a como dejar nacer a un niño que sufrirá toda su vida es condenarlo a tortura, podría escribir un post entero-. Montar en cólera.
Oír que "se tienen que acabar las mamandurrias". Y un suma y sigue.
El día no se ha arreglado. Las malas noticias no van a desaparecer de un día para otro. Pero miro mis nuevas plantitas y me digo ¡míralas que monas! Siempre he vivido en casas con plantas. En Italia como no teníamos...planté cebollas y patatas -el dinero me lo tenía que guardar para cervezas-que se helaron con las nevadas. Y aquí, hasta hoy, no había más que una planta seca en la terraza. Así que ayer, bote de mermelada, botella de cerveza Sol y esmaltes de uñas en mano, me dediqué a un DIY de botes para plantas de agua. Reducir-Reutilizar-Reciclar, que te adornen el salón y le den una poco de vida verde :)
Es importante que las plantas puedan crecer en agua si no tienes ni un solo segundo que dedicarles. Que no estamos para más naturaleza muerta.
Y como de "plantar" va la cosa, una ayudita desde aquí a #1català1arbre.




